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Tres a la deriva

Colectivo de arte

Texto de Ángeles Smart
Fotos Belén Meier y gentileza Tres a la Deriva

Soledad Escudero, Patricia Piñero e Ingrid Roddick forman hoy Tres a la Deriva. Con la figura de Heráclito de fondo, todo cambia. “El río mutó por el lago y el discurso filosófico dio lugar al artístico, los ecos del agua en constante movimiento y las ideas que inspira, ocupan el mismo lugar que otrora le diera el griego”.

La metáfora del río descubierta por Heráclito hace más de dos mil años -y la imposibilidad de bañarse dos veces en él- se constituyó no sólo como una de las imágenes más conocidas de la Historia de la Filosofía sino también como uno de los mejores ejemplos para ilustrar la inevitabilidad del cambio. Πάντα ῥεῖ  (todo fluye)” dicen que enseñaba por las calles de la isla de Éfeso. Así como todo cambia y nada permanece, decía, tampoco persistimos nosotros “que somos y no somos los mismos”. A través de los siglos, las mutaciones y las variaciones de este motivo, no dejaron de sucederse desde que este filósofo, llamado el oscuro, acertara tan genialmente con la imagen. Y también aquí y ahora, en Bariloche y en el 2020, las estelas de este descubrimiento parecería siguen resonando. Ya que, a pesar de que en el imaginario de Tres a la Deriva el río mutó por el lago y el discurso filosófico dio lugar al artístico, los ecos del agua en constante movimiento y las ideas que inspira, ocupan el mismo lugar que otrora le diera el griego.

“Nahuelensis, explorando su sombra” es una propuesta que fluye y deviene, que puede tener distintas formas y contornos, que vive y cambia como lo hacen el río, el lago y la vida. También participa de esa cualidad el colectivo artístico que le dio origen y que explícitamente se instituye sobre las ideas de proceso, metamorfosis y transformación. Soledad Escudero, Patricia Piñero e Ingrid Roddick forman hoy Tres a la Deriva. Pero no quieren anquilosarse ni perder tiempo en definiciones o manifiestos. Tampoco en disgresiones sobre el futuro, en próximas posibilidades o lo que vendrá. La vida dirá. El tiempo dirá. Veremos qué pasa. Por ahora disfrutan de la corriente y a dónde las lleva. Sí se puede afirmar que estuvieron con “Nahuelensis” en el 2019 en la Sala de Exposiciones “Lidaura Chapitel” en San Martín de los Andes y en enero del 2020 en la Sala Chonek de Bariloche. Dos exposiciones con las mismas obras pero que son también otras. Nunca iguales, nunca permanentes.

La muestra cuyas obras fueron realizadas entre 2016 y 2019, en principio y en potencia, es en sí misma variable: puede incluir sublimaciones, linograbados, estudios en acuarela bordados con cuentas de vidrio; también puede haber un espacio de estudio que muestra distintos aspectos del Lago Nahuel Huapi (su profundidad, sus costas, sus micro-organismos, su ser impactado por los deshechos humanos y por las cenizas de la erupción del volcán Puyehue). Lo que seguramente nunca falte sea la propia metáfora del lago, la escultura blanda Nahuelensis (medidas variables según el montaje, totalmente desplegada es de 240 x 160 centímetros.) que puede también aparecer bajo la forma de Mutante a la deriva. También están las Críptides Nahuelénsikes, los Bloom de Algas G y T, las Islas rodeadas (estudios de islas, batimetrías y corrientes  en acuarela y gouache, bordadas con pasamanería y plástico derretido). Y como si todo lo anterior no fuera ya bastante también está La sombra del Nahuelensis (instalación lumínica y sonora, placas acrílicas recortadas con la forma del lago Nahuel Huapi con 3 niveles de batimetrías ocupando un espacio de 150 x 80 x 73 centímetros) que nos conecta con la risa de los chicos jugando en la orilla del lago, los chapoteos, las piedras saltando y rozando la superficie, el sonido del sol y el lapsus respiratorio provocado por un agua que es literalmente helada.

Tres a la Deriva surgió después de Cinco en Tránsito (del que también participaron Carlos Iriarte y Moma Mozetich) y nada asegura que no haya una nueva mutación. Porque de lo que se trata es de no perturbar el flujo ininterrumpido de la creación, flujo que siempre innova y sorprende y constantemente huye de la rigidez que todo lo arruina. Fiel a sus principios el grupo desautoriza las fronteras, los géneros, las disciplinas y los límites. Saltándolos y empujándolos va en busca de una creación verdaderamente colectiva; una que incluya el discurso científico, el histórico, el curatorial y por supuesto el artístico que se presenta en muchas de sus formas. Es por eso que en “Nahuelensis, explorando su sombra” todas estas voces nos hablan del mismo lago pero que también es siempre otro, uno distinto, uno que a pesar de verlo todos los días, nunca vimos así.

El Nahuel Huapi que es tal cual el que está ahí, pero que es también esos muchos que aparecen desdoblados por la mímesis poiética. Que por eso es uno pero también múltiple. Misterioso, profundo, a veces silencioso, a veces no; azul oscuro y turquesa y celeste claro y blanco. El Nahuel Huapi que es un inmenso espejo de agua y que como toda obra de arte no es sólo un espejo, sino también, como dijera alguien, la piedra, que una y otra vez, lo rompe.

Tres a la Deriva

https://3aladeriva.blogspot.com/

tresaladeriva@gmail.com

Soledad Escudero

escuderosoledad@hotmail.com

www.soledadescudero.com.ar

Patricia Piñero

artepedagogia@gmail.com

Ingrid  Roddick

iroddicka@yahoo.com.ar

http://ingrid-roddick.blogspot.com/

Soledad Escudero, Patricia Piñero and Ingrid Roddick make up the art collective Tres a la Deriva. Its work echoes Heraclitus’ river metaphor, where everything changes. “The river has been replaced by a lake and the philosophical discourse by art, yet the echo of the running water, and the ideas that it inspires, contain the same truth once conjured up by the Greek philosopher.”

By ÁNGELES SMART

It’s been over 2,000 years since Heraclitus came up with the phrase “everything flows” and outlined the impossibility of stepping into the same river twice, an analogy that has become not only one of the most well-known images in the history of philosophy, but also one of the best illustrations of the inevitability of change. Πάντα ῥεῖ ”,  he was said to proclaim in the streets of Ephesus. “Everything changes, nothing stays the same,” and we are no exception: “we are and are not.” Down the centuries, this leitmotif has evolved and reinvented itself, yet the concept behind it remains as current as when “The Obscure” himself came up with it. Even today, in 2020, the ripple effect of such words continues to be seen here in Bariloche. Despite the subtle reinterpretations in the work of Tres a la Deriva—the river becoming a lake and art stepping in to replace philosophical discourse—the echo of the running water, and the ideas that it inspires, contain the same truth once conjured up by the Greek philosopher.

Nahuelensis, explorando su sombra is a project which flows and evolves, which can take many shapes and sizes, which lives and changes, just like the river, just like the lake, just like life itself. In that sense, it shares this trait with the art collective which gave life to this venture and which explicitly champions the notions of process, metamorphosis and transformation. Soledad Escudero, Patricia Piñero and Ingrid Roddick make up Tres a la Deriva. Faithful to its name, this trio flows adrift—avoiding the restraints of a rigid cast, without wasting time in writing definitions or manifestos. The artists avoid losing themselves in digressions regarding the future, the next steps, the come-what-may. Life will tell. Time will tell. And then we’ll see. For now, they just enjoy flowing free, seeing where all this takes them. So far, Nahuelensis has been showcased in the Lidaura Chapitel Municipal Exhibition Hall in San Martín de los Andes in 2019, and in Sala Chonek in Bariloche in January, 2020: two exhibitions showing the same works of art, which are, at the same time, completely different. Just like the river, they change; they never stay the same.

Featuring works created between 2016 and 2019, the exhibition is in principle and in practice variable: it can include dye-sublimation art, linocuts, and watercolor paintings embroidered with glass beads, as well as an area dedicated to the Nahuel Huapi Lake, studying its depth, its coasts, the microorganisms living in it, the impact of human waste and the aftermath of the eruption of the Puyehue volcano. But there’s one thing that is probably never missing from a single show: the metaphor of the lake itself, the Nahuelensis sculpture, whose measurements change depending on the montage—fully spread, it measures 94.5 in x 63 in—and which can also appear as Mutante a la deriva. The exhibition also includes the works Críptides Nahuelénsikes, Bloom de Algas G y T and Islas rodeadas, which portray watercolor and gouache representations of the lake’s islands, bathymetric charts and currents, embroidered with trimmings and melted plastic. And to round it off, La sombra del Nahuelensis (a 59 x 31.5 x 29 in light and sound installation with Nahuel Huapi-shaped acrylic plates and 3 levels of bathymetric representations) connects us with the laughter of children playing around the lake, the splashing of their feet, the pebbles hopping across the surface reaching further and further into the lake, the sound of the sun, and that out-of-breath feeling of touching the ice-cold water.

Tres a la Deriva is a second stage after the Cinco en Tránsito collective (which also included Carlos Iriarte and Moma Mozetich) and there’s always the chance that a new chapter could emerge, because this is about continuing with the uninterrupted flow of creation, innovating, surprising us, constantly running from the rigidity which ruins everything. In keeping with its principles, the collective tosses border lines, genders, disciplines and limits out of the window. Crossing boundaries, stretching them beyond their limit, they go after a truly collective creation that combines scientific, historical, curatorial and, last but not least, artistic discourses. In that sense, Nahuelensis, explorando su sombra echoes all these voices talking about the same lake, yet a different lake, a lake which we see every day, yet which we’ve never seen in this way.

It’s Nahuel Huapi just as it is, but also all those other Nahuel Huapis that emerge from that broken-down poietic mimesis. As such, it is one lake, yet multiple lakes. Mysterious; deep; sometimes silent, sometimes loud; dark blue, turquoise, light blue and white. Nahuel Huapi Lake resembles a mirror and, just like a work of art, it represents not only a mirror, but also the stone which breaks it over and over again.

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Tres a la Deriva

https://3aladeriva.blogspot.com/

tresaladeriva@gmail.com

Soledad Escudero

escuderosoledad@hotmail.com

www.soledadescudero.com.ar

Patricia Piñero

artepedagogia@gmail.com

Ingrid Roddick

iroddicka@yahoo.com.ar

http://ingrid-roddick.blogspot.com/

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