La búsqueda del equilibrio

#Emprendedores

TXT: María Eugenia De Cicco
PH: Samanta Contín

Fabrina D’Benedetto es la creadora de Savia Tierra Patagonia, una marca de cosmética emocionalmente saludable hecha en Bariloche. Con ingredientes naturales y un concepto minimalista en cada fórmula, sus productos invitan a amigarse  con nuestra imagen e interior.

Fabrina -“con F de foca”, como aclara siempre- es licenciada en química. Vive en Bariloche desde los 4 años. Es la segunda de cinco hermanos. Es mamá de Calo y Alina. Se reconoce perseverante, curiosa y rompecoco. Es, además, la hacedora de “Savia Tierra Patagonia”, marca que hoy está presente en 300 puntos del país y que sigue creciendo. Sin embargo, los inicios no fueron fáciles. En 2014, cuando daba los primeros pasos desarrollando productos cosméticos -por entonces, la marca se llamaba “Productos de la Patagonia”- sufrió un accidente en el que se quemó el 30 por ciento de su cuerpo*. Cicatrizar las heridas tomó cerca de un año, proceso que la llevó a mirar en su interior. El resultado de ese camino que comenzó aquel día y aún sigue, es Savia Tierra Patagonia, donde se unen las emociones, la salud de la piel y la búsqueda del bienestar.

-¿Cómo fueron los inicios?

-Cuando volví a Bariloche en 2014 empiezo a gestar la idea de hacer productos cosméticos y tener mi propia fábrica. Empecé sola muy desde cero, pidiendo presupuestos a las empresas que venden las materias primas. Siendo “nadie”, no te abren las puertas. Para venderte te piden mínimos de compra, te piden CUIT Responsable Inscripto, fue muy difícil al principio. Pero conseguí que una empresa, que hoy es una de mis proveedoras, me entregue muestras. Con esas muestras empecé a jugar, a probar. Al principio, regalaba la producción. De a poquito la gente fue confiando en mí para regalos empresariales. Ahí nació la marca “Productos de la Patagonia”, ¿para qué? Para tener la oportunidad de equivocarme. Todavía estaba muy verde para que salga a la luz “Savia Tierra”, si bien ya existía el nombre, la idea no estaba filosóficamente formada como está hoy.

-¿Cómo fue el proceso de transformación de “Productos de la Patagonia” a “Savia Tierra”?

-Mientras hacía “Productos de la Patagonia”, tuve un accidente y me prendí fuego el 30 por ciento de mi cuerpo. Fue haciendo un desarrollo para un tercero. Ese accidente vino a mostrarme que el camino por el cual iba no era el correcto, vivía una vida muy atolondrada, persiguiendo el éxito desde el punto de vista económico. Hoy, tengo otra perspectiva. El éxito es el equilibrio entre hacer lo que me gusta, tener una retribución económica saludable por este trabajo y además pasar tiempo con mi familia y amigos y seguir con mis hobbies. Eso es el éxito, el equilibrio en todo aspecto.

-¿En qué se diferencia Savia Tierra de otros productos cosméticos?

-Se diferencia en la búsqueda de la emocionalidad. Es un concepto que puede parecer abstracto, pero es real y científico. Esa es una de las cosas más importantes de la marca y lo que la distingue, es su esencia. Es una marca de cosmética natural que además es emocionalmente saludable, donde se juntan la ciencia química y la ciencia cosmética, se unen mis experiencias vividas durante ese año entero que invertí sanando. Donde me di cuenta que mi enojo o los temas no resueltos no dejaban que las heridas del accidente cierren. Empecé a leer y a buscar un poco más adentro mío. A nivel emocional, yo no estaba bien. Por eso no sanaba la piel, incluso, cuando estaba todo dado para la cicatrización.

-¿Cómo se traslada este concepto a los productos?

-Cuando una persona recibe el producto quiero que sienta esa energía, ese amor y ese respeto y lo pueda llevar a sí misma. Por eso cuento mi experiencia en las redes sociales, porque creo que mi historia es la de una persona común y corriente a la que le pasó algo, pudo sanar y eso puede inspirar o servir a otros. La ciencia y la emocionalidad no van separadas, van juntas. Esa fusión es Savia Tierra.

-¿De qué manera afectan las emociones a la piel?

-Las emociones generan distintos disparadores en el cuerpo. Cuando tenemos pensamientos negativos, generamos estrés y así podemos enfermarnos. Sin embargo, también tenemos la posibilidad de sanarnos, generando un cambio positivo. La idea es amigarse. Entender que una arruga más o una arruga menos no debería modificarnos y que podemos generar mucha más salud desde adentro, mejorando además la alimentación, bebiendo más agua y haciendo deporte.

-¿Qué otras características tienen los productos?

-Los productos son, en su mayoría, 100% naturales. Otros son un 95% naturales. Y están aprobados por ANMAT. Hacemos productos emocionalmente cuidados, con mucho respeto para el consumidor y el medio ambiente y también según las normas del Ministerio de Salud. Además, no están testeados en animales, tampoco tienen materias primas derivadas de animales, así que son veganos. La gente está tomando consciencia de los productos que usa y conciencia de lo que le estamos haciendo al planeta. Son productos cuidados desde todos los aspectos.

-Los productos industriales, ¿tienen ingredientes que son “innecesarios”?

-Un 90% de los productos de las multinacionales contienen mejoradores sensoriales: siliconas, emulsionantes y texturizadores. Todo para mejorar la experiencia del producto al ser utilizado.

-Entonces, ¿cómo le mostrás al consumidor que hay otro tipo de productos?

-Me capacité mucho en desarrollo, en saber qué materias primas existen y cómo combinarlas, siempre llevado a lo minimalista. Es decir, poner en un producto cosmético sólo lo que sirve y hace bien. Por ejemplo, un serum facial puede ser líquido. No le va a sumar que yo le agregue un gelificante. La piel no lo necesita y no lo va a hacer mejor. La diferencia es que cuando se coloca el serum en la mano resulta más líquido, porque tiene una densidad diferente. Se puede hacer una fórmula con pocos ingredientes e igual de buena que otras. Menos es más.

-¿De qué manera se trabaja la sustentabilidad en la producción?

-Tenemos una baja huella de carbono y producimos de manera manual para reducir el uso de energías no renovables. También trabajamos en el refill, por ahora solo en Bariloche, aunque trataremos de expandirlo a otros puntos del país. Esa campaña se llama #SaviaConsciente. El cliente lleva a la fábrica su envase vacío, nosotros lo acondicionamos para devolverlo a la cadena productiva y se lleva un producto nuevo con un descuento, de este modo, se reduce el impacto ambiental.

-La fábrica se va a trasladar al Parque Tecnológico Bariloche, ¿cuál será el proyecto?

-Savia Tierra hoy tiene un límite productivo. Necesita más espacio para tener más stock de envases y materias primas. Para agrandarse, hay que dar un salto productivo. Para llegar a ese objetivo la fábrica se instalará en el Parque. El nuevo emprendimiento será autosustentable, con la menor cantidad de consumo y deshechos posible. Además, habrá una huerta con alimentos para donar.

-¿Cuál es el próximo lanzamiento de Savia Tierra?

-Ya está casi lista una nueva familia de productos: protectores solares. Sólo falta la aprobación de ANMAT. El proceso creativo es lo que más me gusta. Y es así como hoy Savia Tierra tiene 50 productos ya desarrollados, que no es lo ideal a nivel comercialización, pero es lo que más me gusta. Es lo mejor a nivel equilibrio para mí y lo que quiero para mi empresa.

-Otra novedad es “Experiencia Savia”, ¿de qué se trata?

-Es un espacio espectacular que pensamos con Nahuel Alonso de Esencia Patagonia y que estará en el marco de “Fuegos de Patagonia”. Allí vamos a ofrecer distintas charlas y actividades para aprender a conectarnos con nuestras emociones y poder armar rutinas capilares y faciales. También habrá un espacio de arte y experiencias novedosas.

-Savia Tierra creció rápidamente, ¿a qué creés que se debe?

-Trato de salirme de lo que le sirve a los demás porque voy buscando mi propio camino. Mi estrategia es ser espontánea, hablar todo el tiempo con la gente y recibir sus comentarios, los buenos y las críticas constructivas. Las redes sociales son mi termómetro. Las personas que se sienten identificadas con la marca y usan los productos, son muy fieles. No me siguen a mí, tienen la misma filosofía. Esos son los clientes de Savia Tierra. Somos un montón de cabezas que vamos por el mismo camino, ayudando a que otros piensen parecido y formen parte de ese hilo rojo que nos conecta. Muchos de los impulsores de la marcan han sido los comercios de Bariloche, como Farmacia De Miguel, Farmacia Elustondo, Farmacia Nueva Brown y Café Vertiente, que vendieron los productos cuando todavía estaba en trámite la habilitación de ANMAT.

-¿Hacia dónde va Savia Tierra?

-Por suerte, Savia Tierra ya tiene vida propia y eso es buenísimo. Yo pensé la marca de esa manera. ¿Adónde quiero llegar? Me gustaría que todas las personas en Argentina conozcan Savia Tierra y también poder exportar. Quiero que me deje vivir en el equilibrio que elija. Poder trabajar a la mañana y a la tarde estar con mis hijos. O trabajar los fines de semana si está nublado y en la semana, si se puso lindo el clima, poder irme al lago. Hoy Savia Tierra es eso. Va por ese camino que es super equilibrado.

*Pueden leer “Mi historia”, en las historias destacadas de @saviatierrapatagonia donde Fabrina cuenta su experiencia y su proceso para sanar.

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