COMER EN LA NIEVE :: Montañas Gourmet

POR LEO MORSELLA

De qué hablamos cuando hablamos de amor se pregunta el escritor Raymond Carver. Entonces, ¿qué esperamos comer cuando lo hacemos en la montaña? Hay de todo en Catedral, Chapelco y el cerro Bayo. Incluso comida gourmet.

El esquí es un deporte que requiere un alto grado de desgaste físico y como actividad que se hace al aire libre, no presenta la tentación de estar comiendo a cada rato. Por lo tanto, cada vez que decidimos hacer un alto en el camino tenemos un hambre atroz, evidentemente.
En los centros de esquí los lugares que ofrecen servicios gastronómicos se llaman paradores o refugios, pero no todos están dotado de estos servicios. Hay que asesorarse muy bien en la base respecto a cuáles son, los horarios, medios de pago y, por sobre todo, qué propuesta brindan.
Encontramos de todo: desde los más básicos con sándwiches y cafetería hasta los estilo fast food o self service e incluso algunos, muy pocos, con oferta gourmet. Generalmente un refugio de montaña tiene muchas similitudes con un parador de playa, con las limitaciones propias de los negocios que trabajan por temporada. El detalle no es menor ya que puede condicionar al personal, que debe capacitarse en un lapso muy breve, o a la demanda, que se transforma en muy inestable, dependiendo de las condiciones climáticas. Y todavía es necesario añadir los traslados de las materias primas hasta arriba, hasta donde habitan los cóndores, horarios marginales, falta de gas, agua congelada… Cuando mejor todos estamos preparados, todo se termina y hay que esperar hasta el año próximo
Así y todo los cocineros nos la arreglamos para que todo funcione casi perfecto. Pero no sólo las limitantes parten por la ubicación geográfica: también son importantes las pretensiones del comensal, que podrían resumirse en algo así como «rico, abundante, bien caliente, que no sea pesado, rápido y barato». Y ni hablar de las miles de personas que, en general, confluyen a almorzar en el mismo horario.
Lo ideal del ciclo gastronómico es encarar la primera parte del día con un desayuno híper calórico: no olvidar un poco de proteínas, buen «choco quenchi» (cargadito con ron es más convincente), barritas de cereales. Y a la montaña, sin más vacilaciones. Antes del almuerzo una sopa al paso viene bien y estira el mediodía hasta que decidimos el punto de encuentro para el refrigerio más importante.
Aquí es donde se produce la gran incógnita respecto a qué comer, por eso también hay que planificar esta parte de acuerdo a nuestros gustos y necesidades alimentarias. En todos los centros invernales existen propuestas de fast food y otras más dinámicas y variadas como los self service o mostradores para ir eligiendo el plato preferido.
Igualmente vamos a dedicarle unos renglones más a los refugios gourmet, que poco a poco han crecido en cantidad y calidad en las montañas de la cordillera sur, es decir en el cerro Catedral, Chapelco y cerro Bayo. En general son lugares con un poco más de comodidades, mejor vajilla, personal capacitado para un servicio más exigente y con menúes que abarcan los tres pasos de una comida, con opciones de «plato del día» que varían periódicamente. Suelen realizarse promociones o degustaciones de vinos y muchas veces se arman veladas nocturnas con el atractivo especial que tiene la nieve iluminada sólo por la luna.
Ya en la base del Catedral encontramos distintas variantes con muy buena gastronomía tipo restaurante. Algunos son clásicos de siempre como Sky Ranch, pero lo más novedoso es la reforma del refugio La cueva, allá bien alto, pequeño y limitado a menos de 20 plazas; también La roca es simpático y gourmet: en ambos caso sólo se llega esquiando o en moto de nieve.
En Chapelco lo más atractivo lo encontramos en Las Pendientes, donde el chef Pablo Buzzo agasaja con su siempre excelente cocina y Nico con sus tragos. También son recomendables La casita del bosque y Los techos. Se ponen muy buenos los atardeceres en las barras de nieve, ideales para un trago o una cerveza.
Por último lo mejor y más cuidado lo encontramos en el Cerro Bayo Boutique con dos propuestas muy gourmet como Barsovia, en la base, que es un reducto en el que está impuesta la excelencia de Hostería Las Balsas; y en lo alto Parador 180, emprendimiento de los Tintos`s Boys que nos deleita con su cocina exótica y divertida, además de toda la onda del lugar.
Mención especial para el evento top del invierno en lo que gastronomía se refiere y es Chef en Altura, que a mediados de agosto convoca a los mejores cocineros de Villa La Angostura con otros ilustres visitantes, ofreciendo sus mejores sabores durante cinco días.
Que se venga la nieve entonces, que la mesa está servida. –

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