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Vinos con encanto de la Cordillera al mar

Texto: Anabella Alcuaz (WSET - Diploma)

AIRE continúa con su recorrido por las tierras de los vinos argentinos y chilenos con la idea de disfrutarlos en toda su dimensión. En este viaje, bien trasandino, el derrotero pasa por San Juan, Mendoza, el Valle del Aconcagua, la región de Casablanca y el Valle del Maipo.

San Juan es la segunda provincia en volumen de producción de vinos en la Argentina  después de Mendoza. Se destacan el Valle de Tulum, Valle de Zonda y el Valle del Pedernal. En los últimos años las bodegas han realizado importantes inversiones para reconvertir los cultivos de vid hacia la producción de vinos de calidad y no sólo de volumen.

Su clima muy cálido y seco permite una excelente maduración de las uvas y son los valles más elevados los que moderan y atemperan las altas temperaturas, permitiendo la producción de vinos de alta gama de Syrah, Malbec, Bonarda, Cabernet Sauvignon y Cabernet Franc. Entre las variedades blancas encontramos: Viognier, Pinot Grigio, Chardonnay y Torrontés, entre las rosadas la Cereza y la Criolla. En el Valle de Pedernal los días soleados y noches frescas se combinan con suelos pedregosos, poco fértiles que dan vinos concentrados y aromáticos. El río San Juan viborea hacia el este y riega las quebradas del Valle de Tulum. Recibe muchas horas de sol y sus uvas se destinan a vinos de corte y a vinos de calidad superior.

Al sur de San Juan se encuentra Mendoza, la provincia con mayor producción de vinos de la Argentina. Su topografía ofrece una enorme diversidad de cepas y estilos que se originan en los distintos valles. La cepa Malbec, llegada desde el sudoeste de Francia a mediados del Siglo XI, es la estrella del encepado regional, donde también se destacan excelentes exponentes de Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Syrah y Chardonnay.

Al sur de la ciudad de Mendoza se concentran la gran mayoría de las bodegas. Al norte y este de la capital, los viñedos se encuentran entre los 600 y 700 msnm, en general muy aptos para la producción de vinos de volumen, con muy buenas características varietales o para formar cortes.

El clima desértico y cálido, con amplia heliofanía y lluvias escasas, sumado a los suelos pobres en materia orgánica, y la altura de las cumbres cordilleranas, son la marca registrada de estas zonas. Estos beneficios se ven plasmados en la poca diferenciación entre cosechas, la baja incidencia de pestes y la amplitud térmica que alarga el ciclo vegetativo de la vid, que propicia la viticultura de calidad.

La región de Maipú se encuentra al sudeste de la capital. Es una zona muy tradicional, con gran concentración de renombradas bodegas. En el pedemonte cordillerano, a alturas que van desde los 600 a los 900 msnm, sus viñedos dan origen a tintos intensos y concentrados, en especial de Malbec, Cabernet Sauvignon y Pinot Noir.

Luján de Cuyo es la zona más histórica de Mendoza y junto a su nombre resuena el Malbec de Agrelo, Chacras de Coria, Mayor Drummond, Vistalba y Perdriel. La denominada “Primera Zona” tiene diferentes microclimas, por la diversidad de altura sobre el nivel del mar. La diferencia térmica entre el día y la noche desacelera la madurez de las uvas, extiende el ciclo vegetativo, y permite obtener vinos de excelente calidad y tipicidad varietal.

En esta sub-región se creó la primera Denominación de Origen (DOC) de América para el Malbec (para proteger la excelencia de los vinos regulando las prácticas de cultivo y elaboración).  Una calificada comisión asegura que los vinos cuyas etiquetas lleven este sello posean las características esperadas: un vino de al menos 85% Malbec, de color púrpura o rojo cereza intenso con notas minerales, fruta negra y especias dulces, taninos redondos y amables, con muy buena estructura y que haya pasado al menos 12 meses por barrica.

Chile y sus valles

La mejor manera de entender sus regiones vitivinícolas es teniendo en cuenta que su diversidad está regida más por la longitud que por la latitud. Son sus valles transversales, que suelen seguir el curso de diversos ríos de la Cordillera al mar, los que dan origen a las distintas denominaciones de origen para la elaboración de vino.

El Valle de Aconcagua es un estrecho valle que se despliega a lo largo de las riberas del río Aconcagua. Su ubicación a 90 kilómetros al norte de Santiago y 100 kilómetros al este de Valparaíso, le aporta un atractivo enoturístico privilegiado. Con una topografía levemente ondulada, su cuenca presenta diversos microclimas, suelos y orientaciones que dan origen a distintos estilos de vino. Hacia el este, los viñedos reciben la influencia de la altitud de la pre cordillera, con marcada amplitud térmica, vientos, suelos poco fértiles y precipitaciones bajas, alrededor de los 200 milímetros concentrados en el invierno, típicos de un clima mediterráneo. Siguiendo la cuenca del río, nos topamos con una planicie que se ensancha en el sector medio, que recibe tanto la influencia marítima como de la pre cordillera. Aquí, junto con Cabernet Sauvignon, Carmenere y Merlot, encontramos variedades típicas del sur de Francia como Syrah, Grenache y Mouvedre. Entre las cepas blancas aparecen Marsanne, Rousanne y Viognier. A medida que nos acercamos a la zona costera, las suaves colinas exhiben un clima frío, con brisas marinas, suelos diversos con rocas de la Cordillera de la Costa, de fertilidad moderada. Aquí hay mayor incidencia de enfermedades fungosas y déficit hídrico. Se producen vinos con mucha tipicidad varietal, fruta fresca, con acidez media a elevada, niveles de alcohol moderado y notas herbales y minerales.

La región de Casablanca está ubicada a unos 80 kilómetros al noroeste de Santiago. Este valle ganó su prestigio como productor de vinos blancos de excelente calidad, muy aromáticos, frescos y vibrantes. Este valle tiene un clima fresco gracias a la influencia oceánica, y sus brisas que extienden el período de maduración de la vid. La principal limitante es la escasez de agua para riego. Las principales variedades son Sauvignon Blanc, Chardonnay, Riesling, Viognier, Gewürztraminer y Pinot Noir.

San Antonio y Leyda son dos pequeñas zonas costeras al sur del Valle de Casablanca. Sus colinas suaves, suelos de arcilla y granito e influencia del Pacífico le dan una identidad muy particular. La corriente fría de Humboldt produce nieblas matutinas que, junto con las noches frescas, aletargan la maduración de las uvas y propician un equilibrio natural entre azúcar y ácido, aportando frutosidad y pureza varietal en los vinos. Las variedades más plantadas son Sauvignon Blanc, Chardonnay, Pinot Noir y Syrah.

El Valle de Maipo al sur de Santiago, es uno de los valles más tradicionales y prestigiosos. Se destaca la producción de variedades tintas, en especial Cabernet Sauvignon.

La Cordillera de los Andes al este, y la Cordillera de la Costa al oeste delimitan esta zona y la definen en tres secciones: Maipo Alto, Maipo Medio y Maipo Bajo. El Maipo Alto se ve beneficiado por la influencia de las altas cumbres, con suelos pobres, pedregosos y de buen drenaje y una amplia diferencia térmica entre el día y la noche. Esta parte del Maipo es la cuna de grandes Cabernet Sauvignon, referido muchas veces como el “Burdeos de Sudamérica”. Siguiendo el lecho del río Maipo en su recorrido al mar, nos encontramos con la sección del Maipo Medio, con menor influencia cordillerana, un poco más cálido y suelos más fértiles. Aquí encontramos excelentes Carmenere y Cabernet Sauvignon. El Maipo Bajo cuenta con bodegas muy renombradas que producen muy buenos tintos de taninos redondos y con mucho cuerpo, y donde se suman Merlot y Syrah.

CHILE

One To One Sauvignon Blanc Estate Reserva (Viña Morande D.O. Casablanca) $ 6300

Este blanco posee una gran pureza y tipicidad varietal. De color amarillo pálido, en nariz aparecen notas a hierbas frescas, cítricos como el pomelo maduro. En boca tiene una acidez refrescante, es elegante y persistente. Excelente para su franja de precio.

Arboleda Cabernet Sauvignon (Viña Arboleda D.O. Valle de Aconcagua)  $ 15.590

90% Cabernet Sauvignon, 5% Cabernet Franc, 5% Syrah.

Este Cabernet Sauvignon expresa su terruño y variedad. Muy atractivo en nariz, con notas a fruta negra, cerezas muy bien integradas con el aporte de las barricas, a cedro y tabaco. Sus taninos firmes pero maduros le aportan gran estructura en boca, equilibrado y que invita a seguir disfrutándolo.

De Martino Legado Carmenere Reserva (Bodega De Martino D.O. Maipo)  $ 7500

Un tinto intenso y elegante, criada en este cálido valle. De color púrpura intenso y muy complejo, con atractivos aromas a frutos negros maduros, ciruela, grosella acompañados por una leve nota tostada, chocolate, licoricia. Ideal para acompañar cordero, chivito y quesos sabrosos.

ARGENTINA

Augusto P (Bodega Valbona) $ 280

Un excelente ejemplar del Valle de Tulum. Es un vino de corte de partida limitada, estructurado, complejo, de taninos suaves y redondos, ideal para acompañar carnes rojas y pastas con salsas suculentas.

Juan Benegas Malbec (Bodega Benegas Lynch) $ 240

Un Malbec amable con el típico color púrpura y aromas a ciruelas maduras, violetas y suaves notas especiadas de su paso por barrica de segundo y tercer, sólo el 30% del vino durante 6 meses. Las uvas de este vino provienen de Finca Libertad en Maipú, con plantas que datan de 1956. Muy buena relación precio-calidad.

Luigi Bosca Malbec D.O.C. (Bodega Luigi Bosca) $ 750

Malbec que procede de Vistalba tiene toda la impronta de su variedad: su color púrpura, floral, que llena el medio de boca con su frutosidad, acompañada de las notas a especias y tostado de su paso por barrica por 14 meses. De impecable equilibrio entre taninos redondos, acidez agradable y elegante persistencia.

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