Salinas del Gualicho: magia blanca para descubrir

#Actividades

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TXT: María Eugenia De Cicco
PH: Alex Zimmermann y Juan Pablo Reina

Si en Semana Santa vas a Las Grutas, te recomendamos que visites este lugar.  Un desierto de sal que guarda secretos de otros tiempos. Atardeceres de ensueño y noches estrelladas son protagonistas en este relieve árido y hostil donde -dicen-, el Diablo metió la cola.

Las Salinas del Gualicho conforman un espacio enigmático a 50 kilómetros de Las Grutas, al sudeste de la provincia de Río Negro. Este cuerpo salino -el más extenso de Argentina-, se ubica dentro de los límites del Bajo del Gualicho a 72 metros bajo el nivel del mar, convirtiéndose en la segunda depresión más importante de la Patagonia, luego del Gran Bajo de San Julián, en Santa Cruz, con 105 m.b.n.m. Los expertos calculan la antigüedad de esta singular formación topográfica en un millón de años.

En la región, la marcada aridez se incrementa dado a los vientos secos provenientes del Pacífico y las escasas precipitaciones.

En 2014 se inauguró en las Salinas del Gualicho el “Museo de la Sal”. Los visitantes pueden interiorizarse en el proceso de extracción de este mineral, ver muestras de la roca madre, fotografías y conocer algunas de las leyendas que rodean al lugar, alimentadas por la narrativa oral de los antiguos pobladores. Algunos aseguran que allí “habita el mismísimo Diablo”.

Donde hubo mar…

Estas salinas, como muchas otras del país, son explotadas comercialmente para abastecer a la industria química, mayormente, y a la alimenticia, en menor proporción.

La “cosecha” de la sal se realiza a partir de la recolección de la capa superficial del mineral. La sal es recolectada y luego depositada por camiones volcadores en grandes parvas que alcanzan los treinta metros de altura, donde permanecerá cerca de un año para eliminar todas las impurezas que contiene. La cosecha se realiza durante la temporada seca (de diciembre a marzo) y se calcula en 3 millones de toneladas anuales, cantidad que depende de la intensidad de las precipitaciones registradas en la cuenca madre.

La explotación de las salinas también se extiende a la actividad turística, ya que el lugar presenta una imponente geografía y un singular legado paleontológico. Millones de años atrás, en distintas eras geológicas, el mar transgredió el territorio ocupado hoy por las salinas, dejando luego de su retiración, ejemplares de la fauna marina que habitó el Océano en aquel entonces. Mayormente, los restos fosilizados que pueden encontrarse , corresponden a distintas clases de bivalvos (almejas) y cefalópodos (pulpos y calamares).

Atardecer en la salina

La tarde se termina ante nosotros. En el cielo se amalgaman dorados y naranjas que brillan y rompen contra la sal. Las nubes, voluminosas y multiformes, parecen algodón de azúcar e invitan a alzar las manos y llegar hasta ellas.

A lo lejos, relámpagos y truenos, traen rumor de tormenta. Los camiones que transportan la sal no dejan de trabajar ante la inminente lluvia. Aparecen desde algún punto de la salina y misteriosamente se pierden en la blanca inmensidad. Corroídos por el contacto permanente con la sal, parecieran formar parte de un ejército fantasma que resguarda el preciado mineral.

El horizonte se convierte en un imán, los ojos se fijan en algún punto determinado para apreciar el cambio de los colores mientras el día comienza a desvanecerse. El sol se apaga de golpe. Enorme, redondo y rojo cuerpo de fuego, esconde la panza y dice adiós para dar paso a la noche. La luz y las formas cambian.

Dejamos que las salinas nos envuelvan con su halo de misterio, nos entregamos a las fuerzas poderosas y extrañas que nos acompañan. La lluvia se anuncia con algunas gotas. El crepúsculo se cae y aparecen las primeras estrellas. Todo ocurre en apenas unos minutos, durante nuestro breve paso por las salinas.

CÓMO LLEGAR:

Se accede a las Salinas del Gualicho por vía terrestre a través de la Ruta Provincial 2 y luego desviarse hacia la Ruta Provincial 59 (de ripio). Las mismas están ubicadas al sureste de la provincia de Río Negro, los centros urbanos más cercanos son San Antonio Oeste (a 35 kilómetros) y la ciudad balnearia de Las Grutas (a 50 kilómetros).

ANTES DE IR:

Las salinas sólo se visitan con excursiones contratadas que parten desde Las Grutas. Las empresas de turismo habilitadas para prestar servicios en la zona, son: Tritón Turismo, Ocasión Turismo, Las Grutas Avistajes, Dessert Tracks y Rupestre.

Más info: www.lasgrutasturismo.gob.ar

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