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Pesca con mosca en el Caribe mexicano :: México

TEXTO Y FOTOS FRANCISCO BEDESCHI

Los pescadores de la Argentina saben que los extraordinarios ríos y lagos patagónicos constituyen el más preciado sueño de los amantes de la pesca con mosca y del catch and release. Sin embargo cada vez son más los que cambian circunstancialmente de geografías y latitudes para alcanzar nuevos desafíos. Uno de esos lugares es el estado de Quintana Roo, en México, donde las cálidas aguas del Caribe esperan con cuatro de las especies más codiciadas por todo pescador: el permit, el bonefish, el tarpon y el snook.

Los espectaculares ríos de la Patagonia son el más preciado sueño de los pescadores con mosca de Argentina. Sin embargo, más allá de las bellezas de nuestras estepas, nuestros bosques y nuestros parques nacionales, cada vez son más los pescadores que buscan otros destinos que suponen, incluso, un cambio radical de las coordenadas geográficas. Uno de esos sitios es, precisamente, el estado de Quintana Roo, en México, donde las cálidas aguas del Caribe (alguna vez territorio exclusivo de corsarios y filibusteros) ofrecen, en la misma modalidad de pesca con devolución habitual en los confines patagónicos, extraordinarios días de pesca con fenomenales capturas.
En la zona de la Península de Yucatán, la isla de Cozumel incluida, existen excelentes lodges de pesca como Casablanca o Boca Paila, por mencionar dos de los más importantes. Estos sitios cuentan con guías locales especializados y embarcaciones que se adentran en las lagunas o los flats del inimitable Caribe, plagado de manglares y de bellísimos y particulares tonos y colores, ámbito en el que todo amante de la pesca catch and release puede encontrar las cuatro especies más codiciadas, las que todo pescador quiere anotar en su biografía, las que todo deportista cabal sueña con describir en una sobremesa: el permit, el bonefish, el tarpon y el snook.
El permit (o palometa) es acaso la estrella de este exclusivo y anhelado cuarteto. Se pesca embarcado la mayoría de las veces bajo la modalidad “pez visto”, lo que implica que el pescador, desde el bote, elige previamente cuál es el pez que habrá de capturar. Se trata, definitivamente, de una pesca muy técnica y al mismo tiempo apasionante, que convoca cada vez más aficionados de todo el mundo que se dedican a buscar esta especie. Junto a los manglares también se encuentran los tarpons, que rondan los 15 kilos, llegándose a capturar los “giant tarpons” de hasta 70 kilogramos. Los amantes del vadeo tienen la posibilidad de capturar en los flats -donde el agua llega no más arriba de las rodillas- a estos potentes peces que se caracterizan por la larga e interminable corrida, agotando el backing de los reels, generando un estado de supremo entusiasmo en el pescador.
La captura en un mismo día de tres de estas cuatro especies, fiscalizada por un guía, se premia en el lodge como si se obtuviese un Grand Slam. Algunos pocos afortunados insisten y logran un “Super Grand Slam”, que no significa otra cosa que conseguir atrapar (y devolver, naturalmente) ejemplares de las cuatro especies en una misma jornada, con lo que la gloria conseguida es absoluta entre (y para) los fieles amante del fly fishing.
Si usted es un experimentado pescador, el Caribe mexicano “al que AIRE recorrió durante seis semanas- se transforma en una opción espectacular para practicar catch and release. Al mismo tiempo es una manera de prolongar el espíritu y las costumbres de los pescadores patagónicos, que siempre han mostrado un notable cuidado y un sincero respeto por la naturaleza que los rodea. En el Chimehuin o en cualquier parte del mundo. –

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