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Las artes del curar :: SALUD

POR GONZALO PÉREZ, DOCTOR EN BIOLOGÍA

El término “salud” es, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), el estado de completo bienestar físico, mental y social y no solamente la ausencia de enfermedad o dolencia. Sin embargo, dado su complejo fundamento, el propósito de mantener, restaurar o alcanzar la salud de nuestro ser es un deseo enteramente arduo y afanoso.En su sentido más amplio, el estado de salud es una utopía dado que la vida, tal y como la conocemos, es esclava de las leyes físicas de nuestro universo. Y si bien la vida podría considerarse un loop esquivo de la entropía, ésta sólo sucede en un tiempo finito. Habiendo finalizado este lapso, el termino bienestar deja de ser valido y el estado de salud en su máximo esplendor es finito y siempre de menor longitud que la vida misma.Por otro lado, la definición de la OMS posee un sesgo humano y no parece estar involucrando a todos los seres vivos, siendo de esta forma, quizás,  la salud un concepto o característica sólo humana. Esto último, según mi opinión, no es lo más apropiado y el estado de salud, si bien su definición tendría que ser modificada, es algo próximo a una condición de equilibrio y armonía del ser vivo en si mismo y el medio que lo rodea, siendo el medio un conjunto abarcativo  de lo animado e inanimado.Sin importarnos la definición  de salud, los seres humanos luchamos conscientemente para estar saludables y la principal herramienta que poseemos son las ciencias médicas. La medicina tradicional es el arte de aplicar el conocimiento técnico en el mantenimiento y recuperación de la salud mediante el diagnostico, tratamiento y prevención. La medicina tradicional tiene sus orígenes tempranos en la historia humana y sus padres, en principio los griegos y posteriormente los musulmanes, nos dejan nombres como  Hipócrates, Avisenna y Abulcasis.Sin embargo, en el comienzo mismo del arte de curar, otras medicinas, denominadas en conjunto como “medicinas alternativas u holísticas, fueron desarrollándose a lo largo de la Historia. Estas medicinas, como el Ayurveda de la India o la medicina china tradicional, intentan dar respuestas a nuestras falencias de salud. A las medicinas milenarias debemos sumarle otras prácticas mas recientes como la Homeopatía, que surgió en el Siglo XVII y cuya premisa fundamental es que lo similar se cura con lo similar.  Todas estas medicinas alternativas  suelen ignoran el método científico y se basan en fundamentos filosóficos axiomáticos. Sin embargo, algo no demostrado científicamente no es sinónimo de erróneo. La Fuerza de Gravedad, por ejemplo, no fue explicada hasta l1680;  sin embargo cualquier ser humano podía predecir que una roca debería caer hacia abajo si se la soltaba lejos del suelo. En otras palabras: los conocimientos empíricos u obtenidos por relacionar sucesos que ocurren repetidamente, pueden ser utilizados con un determinado fin sin que su funcionamiento o mecanismo sea dilucidado completamente.En la actualidad las medicinas alternativas han ido ganando seguidores y una de las posibles causas de este fenómeno es la visión muchas veces sesgada de la medicina tradicional, donde el individuo es tratado fragmentadamente, a nivel de órganos, y no en un sentido holístico de su ser.Actualmente, en la era postgenómica, interesantes trabajos científicos han estrechado la brecha entre la medicina tradicional y las medicinas alternativas. Cabe destacar los trabajos realizados con marcadores moleculares considerando los diferentes biotipos o doshas (palabra sánscrita que significa humores) del  Ayurveda (vata, pitta y kapha). Los resultados muestran diferencias significativas en la proporción relativa de los distintos alelos del gen polimórfico estudiado relacionado con la variabilidad metabolica de los individuos (Ghodke, 2011).Estos resultados, en conjunto con otros aportes científicos en las mismas áreas, demuestran que los seres humanos podemos responder de distinta manera a los tratamientos para paliar una determinada enfermedad. Este tipo de diferenciación no es considerado frecuentemente en la medicina tradicional y su aporte puede ser fundamental en su evolución y crecimiento. En tal sentido, mucho camino deben recorrer las ciencias médicas (al igual que otras ciencias).  En el futuro, tal vez los progresos más significativos residan en las mentes más abiertas. ■

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