LA COMPLEJIDAD DE LO “SIMPLE” SE RESUME EN 5 PASOS :: Almazén de Sabores

POR MISKI PAGNUCCO

Sin un estilo definido, sin copas de cristal, pero con una filosofía de trabajo que los identifica. En dos años, Franco y Lucila Ambrosi, han conquistado al público barilochense con un menú de 5 pasos que los caracterizó desde sus inicios.
Su filosofía es compleja: llevar un almacén de sabores simples a la mesa de cada comensal.
“Estamos convencidos de que la comida es un viaje espiritual. Buscamos en cada plato despojar a la gente del servicio gourmet tradicional para que disfrute plenamente de la complejidad de lo simple”, expresó Lucila. Almazén de Sabores abrió sus puertas a fines de junio del 2008, sobre 20 de febrero al 40, a pasos del Club Andino Bariloche y lentamente se ganó un lugar en la buena mesa local. Tiene una buena relación precio-calidad y éste fue uno de los secretos para que se difunda de boca en boca de los comensales que se animaron a probar lo nuevo y que también lo recomiendan. El lugar es pequeño y acogedor, cuenta con una capacidad para 18 personas, 6 mesas en las que se desata el deleite final cuando se presenta en cada plato el significado de un concepto que describe en si mismo sentimientos. Para Lucila y Franco está claro de que la “sinceridad” es algo que no se retruca.
Luego de finalizar sus estudios en el Instituto Argentino de Gastronomía (IAG), Franco viajo a España y se desempeño en Andalucía, Sevilla y Barcelona. Trabajó en restaurantes de categoría, como Mugaritz, el Bulli y Santa María. En Andalucía conoció a su esposa, quien en ese entonces trabajaba como cocinera en Alicante. Lucila retornó a Buenos Aires y después de un tiempo se vino él. El objetivo de los dos era estar juntos en algún lugar del sur. Así fue que llegaron a Bariloche y trabajaron un año en Aura, el restó de Blue Tree Hotels. En febrero de este año dieron el “sí quiero”, a orillas del río Limay.
“La cocina que hacemos es la que nos gusta a nosotros, no tiene origen ni etnia. Es resultado de técnicas y conocimientos que fuimos adquiriendo en nuestros viajes y experiencias y que ahora amoldamos a nuestro gusto en base a los productos que encontramos en el mercado y que mejor se pueden combinar”, expresó Franco. Cada comensal arma su menú, de 4 o 5 platos, entre los que puede elegir ensalada de hojas verdes con variedad de semillas, langostinos crocantes, cordero, pescado, combinación de quesos y otros, todos acompañados de especias y salsas agridulces que hacen a la degustación, una forma de despojarse de lo tradicional y combinar sabores que te conducen a una segunda visita. “Un menú con este formato nos da la posibilidad de expresarnos más. Lo complicado de esto es definir los platos de la carta entre los dos, una batalla campal”, agregó Lucila.
Almazén ¦es un arsenal de sabores definidos. “La gente identifica cada lugar con ciertos platos, sean pastas, carnes, mariscos u otros, a los cuales suma experiencias. Cuando la carta es un libro, al cocinero se le hace imposible la dedicación, y el lugar pierde toda su identidad. Esa no es nuestra filosofía de trabajo”, afirmó Franco. “Hay que jugar con los sabores que la gente conoce con otros que no conoce y llevarla a experimentar algo nuevo. Un queso azul con miel es exquisito al igual que una sopa de calabaza bien condimentada”, agregó el cocinero (digo “cocinero” porque a los chicos parece sangrarles el oído cuando se los llama “chef”).
Un cocinero es aquel que sabe expresar sentimientos a través de los sabores, sin importar donde se encuentre. En palabras de Franco, “un chef no es un título, ni las mejores escuelas te hacen chef, sólo se llega a jefe después de años y años de dirigir una cocina y quemarse bien las manos con el horno y las ollas calientes. Un chef es aquel que controla esas exigencias sin límites que llevan a un cocinero al colapso, el que guía y mantiene el equilibrio de su personal, el que lleva adelante una cocina a conciencia, alguien que disfruta de la gastronomía sin degradarse física y emocionalmente. Claro que hasta llegar a entender todo eso, te haces viejo” agregó, con la mirada fija. “Tuve la oportunidad de estar en Las Cucharas de San Telmo, en San Sebastián (España), uno de los mejores restaurantes del planeta. Un bodegón atendido por cocineros que se desempeñaron en las mejores cocinas del mundo. Cansados del marketing, lo comercial y absurdo de todas las estrellas, crearon ese emprendimiento con sabores incomparables, que hacen que la gente valla y no tenga problema de comer en la calle. Eso es trabajar con una filosofía definida y esto, a su vez, es lo que te lleva a perdurar sin que la gente se aburra. Es lo que buscamos en Almazén, que la calidad de nuestro trabajo y la sinceridad de los sabores inviten por sí solos”, finalizó Franco Ambrosi. –

Almazén de Sabores
Telefonos: (02944) 42-2096
e-mail:
almazen.bariloche@gmail.com
20 de Febrero 40
San Carlos de Bariloche, Río Negro, Patagonia Argentina.

 

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