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Detrás del paisaje

Textos Emily Hopcian
Fotos Cristóbal Ortega

Hay una historia poco conocida dentro del paisaje de las Torres del Paine: la historia cultural y humana de los Kawésqar, los pobladores originales que habitaron (y aún habitan) esta región de Chile.

Es probable que muchos estén familiarizados con las montañas, los valles, glaciares y lagos del Parque Nacional Torres del Paine. Incluso puede ser, para muchos, uno de esos lugares que hay que conocer antes de morir. Siempre tiene sentido elogiar las Torres del Paine por su belleza natural y la sensación de grandes aventuras que sugieren: esta joya chilena es más de lo que la mayoría de la gente lee, imagina o incluso experimenta. Entre chilenos y extranjeros, hay una historia menos conocida dentro del paisaje de este parque patagónico: la historia cultural y humana de los Kawésqar, los pobladores originales que habitaron (y aún habitan) la región de las Torres del Paine.

De las aproximadamente 250.000 personas que Torres del Paine recibe cada año, muy pocos saben quiénes son los Kawésqar. A menudo los relatos de los gauchos y colonos europeos son el único contexto histórico y cultural que reciben los visitantes. Francisco “Pancho” González explica: “Aquí en Chile lo malo es que desde del año 2000, cada cierto tiempo, la noticia dice ‘Murió la última Kawésqar’. Algunos preguntan: ‘¿La última qué…?’ Otros lo aceptarán como un hecho y por eso mucha gente piensa que los Kawésqar ya no existen.”

Actualmente hay más de 540 Kawésqar registrados en la Corporación Nacional para el Desarrollo Indígena (CONADI) entre 14 comunidades en la región. Son descendientes de canoeros, pescadores y cazadores-recolectores que, según los registros arqueológicos, llegaron a la Región de Magallanes y de la Antártida chilena hace aproximadamente 6.500 años.

Pancho, de los 500 guías de Torres del Paine, es uno de los pocos locales. Y de ese subconjunto, es el único guía Kawésgar. Tiene 35 años y un alma cálida y acogedora que se viste de jeans, una remera polo y un cárdigan. Esa ropa usaba cuando nos juntamos un sábado de marzo. Con él, además, es posible aprender sobre los Kawésgar. “Uno de mis objetivos como guía es que les muestro a los visitantes que están con alguien del lugar y que participan de una experiencia muy local: compartir historias locales, enseñarles maneras locales, presentarles a la gente local. Al final, quiero que cada persona vuelva a casa sintiendo que en vez de pasar él por la Patagonia, ha sido la Patagonia que ha pasado por él”, dice Pancho.

Durante nuestro día juntos, Pancho conversa con el hombre que trabaja en la tienda donde nos juntamos, saluda a todos los que encontramos en el pueblo y se sumerge en una conversación, en alemán, con un sujeto que “hacía dedo” en algún lugar de la Ruta 9. Es fácil ver porque Pancho no sólo es un buen guía sino que también es capaz de unir a las comunidades. Es naturalmente muy simpático y extremadamente sociable. Además, parece tener una visión y esa visión implica incluir e involucrar a las comunidades kawésqar en la industria turística local.

Pancho, quien trabaja como guía desde 2011,  dice que la relación entre los Kawésqar y la industria turística de la región es débil y está relativamente inexplorada. “Muchos Kawésqar ven el turismo como algo lejano y casi nadie habla inglés”, explica. Cuando visita las escuelas de la zona, Pancho les pregunta a los chicos si han estado en Torres del Paine alguna vez. Muchos no lo han hecho: “Viven al lado del parque pero piensan que es un lugar para gringos. Ven límites y no oportunidades”, analiza.

Durante de los últimos 30 años el turismo en Torres del Paine ha crecido sustancialmente. Y a diferencia de otras industrias locales, Pancho sostiene que no está estancando ni disminuyendo: se vuelve cada vez más enérgico. Según la Corporación Nacional Forestal (CONAF), el parque recibió 128.396 visitantes en 2007 y 252.447 en 2016, un crecimiento del 96.6 por ciento en solo nueve años.

Como miembro de las comunidades Kawésqar y guía en Torres del Paine, Pancho se encuentra en una posición única para ayudar a cerrar la brecha entre su comunidad y la industria del turismo. Él y Marcelo Muñoz  lideran un proyecto llamado “Pueblo Kawésqar” para ayudar a fomentar esas relaciones al mismo tiempo que reúnen a las comunidades Kawésqar para compartir y valorar su historia y su cultura. “Queremos transformar las ideas que ellos puedan tener respecto a la industria del turismo. Y también ofrecerles todas las herramientas y los conocimientos para que puedan integrarse en toda la cadena turística”, argumenta Pancho.

“Pueblo Kawésqar” se propone ayudar a las comunidades Kawésqar a revitalizar su cultura y desarrollar sus propios productos turísticos. Los servicios de guía en el Parque Nacional de Kawésgar, la gastronomía y los productos artesanales, por ejemplo. La idea es que los kawésgar sean más visibles. A través del proyecto, los turistas pueden llegar hasta Puerto Natales y conocer y conectarse con Kawésqar. “Lo que pretendemos aportar con este proyecto es darle cultura al paisaje”, dice Pancho. “La Patagonia es más que el paisaje: es lo que hay detrás del paisaje”.

→ Para hacer un viaje guiado con  Francisco “Pancho” González en Torres del Paine o en la región, escribir a francisco@kawesqar.org. Para participar del proyecto Pueblo Kawésqar, visite www.kawesqar.org.

→ Esta nota apareció originalmente en RANGE Magazine Issue 11. www.thisisrange.com/magazine

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