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ICONOGRAFÍA DE LA PERFECCIÓN

   

   

POR MANUEL REYES ACEITON – Managing Partner Patagonia Baker Lodge
FOTOS FRANCISCO BEDESCHI

El Patagonia Baker Lodge es un complejo turístico ubicado sobre el río Baker, en la región de Aysen, en la Patagonia chilena. El Baker, cuyas aguas son inconcebiblemente turquesas, está considerado uno de los mejores sitios de la región para la pesca con mosca. Más allá de las puntualidades específicas, estética y estructuralmente se trata de un lugar ideal. La naturaleza ha hecho el resto.

Entre los ríos de la Patagonia occidental se destaca el Baker por sus impresionantes aguas color turquesa, su gran caudal y el maravilloso emplazamiento geográfico natural que lo acompaña, enmarcado a los pies del cordón montañoso Contreras, en los Campos de Hielo Norte.

El Baker, además, también ofrece un destino de pesca muy productivo y completo en lo que a escenarios y tipos de agua se refiere. Son estas condiciones las que, sumadas a su belleza natural, atraen a pescadores experimentados de todas partes del mundo, generando una atracción inigualable para la pesca con mosca en la Patagonia. Las aguas del Baker recorren el corazón de la región de Aysén por más de 200 kilómetros, desde su nacimiento en el Lago Bertrand hasta su desembocadura en las cercanías de Caleta Tortel, un pintoresco asentamiento de pobladores dedicados a la actividad maderera y extracción del ciprés de las guaitecas. Este gigante turquesa ostenta el record de ser el río más caudaloso de la Patagonia occidental, con un volumen de 900 metros cúbicos por segundo en su tramo más importante debido, en gran parte, a que en su recorrido se le unen importantes volúmenes de agua (en su mayoría de origen glaciario), los cuales aportan los minerales y sedimentos de cobre que contribuyen a su peculiar coloración.

El río Baker es un lugar capaz de dejar sin palabras a quien lo observa por primera vez. En 2008 la ONG estadounidense The Natural Resources Defense Council (NRDC) –la organización de conservación ambiental más importante de los Estados Unidos- lo proclamó como una de las “gemas mundiales” para la conservación. El río ingresó así a un selecto grupo de lugares cuyo número no excede los veinte en todo el mundo.

EL BAKER Y LA PESCA CON MOSCA
La pesca con mosca, desde sus orígenes hace mas de 2000 años, representa el intento del hombre por capturar un pez con un señuelo que imita un insecto, fuente natural de alimentación de truchas en lugares donde la pureza del agua y la pendiente de la cuenca generan el oxigeno suficiente para el hábitat de insectos y peces. A través de los años, la historia de la pesca con mosca  fue evolucionando hasta alcanzar técnicas muy puristas que plantean que lo único permitido es pescar a “pez visto” y con una mosca seca, hasta la pesca con wet flies o moscas ahogadas y ninfas que representan un estado anterior en la fase evolutiva del insecto con desarrollo acuático. Las formas más recientes de imitaciones de pequeños peces y “atractores”, incluso, acercan nuevamente a la pesca con mosca a técnicas más tradicionales de pesca con señuelo.

El baker es un tipo de río que permite el uso de todas las técnicas mencionadas, pero es una plaza ideal para la pesca con mosca seca.

Federick Haltford, padre del desarrollo de esta técnica tal como se la conoce actualmente (la puso en práctica a mediados del Siglo XIX en los Chalkstreams ingleses), escribió en una de sus obras más características:

“…Para definir la pesca con mosca seca, debería describirla como el presentar a los peces que emergen aquella mejor imitación del insecto sobre el cual se alimentan desde su posición natural. Para analizar esto en detalle, es necesario primero encontrar un pez que se alimenta de un insecto alado; segundo, presentarle una buena imitación de este insecto, tanto en tamaño como su color; tercero, presentarlo en su posición natural o flotando en la superficie del agua con las alas arriba; cuarto, presentar la mosca delicadamente en el agua, de tal forma que flote delicadamente sobre esta sin rayar la superficie; y quinto, tener cuidado que todas estas condiciones deben haber sido completadas previo a que el pez haya visto al pescador o al reflejo de su caña…”
(Floating Flies and how to dress them, 1886)

Esto es lo que define la pesca en el río Baker: aguas tan transparentes y puras que permiten identificar al pez desde una distancia cómoda y poder observar cómo se comporta frente a su entorno y alimento. Estas condiciones de agua propician una fauna entomológica muy especial, abundante en Tricopteras (Caddis) desde la primavera y el comienzo de la temporada de pesca hasta mediados de octubre, manteniéndose con ciertas especies Efemeropteras (Mayflies) en el otoño y para el fin de la temporada al final de abril. Es posible afirmar que el Baker es un río en el que se puede pescar durante toda la temporada con moscas que imitan insectos. Tal como lo describía Haltford, precisamente.

La belleza de la pesca con mosca seca tiene relación con el desafío que describe Halford de una pesca activa, que implica la presentación, el comportamiento de la mosca sobre la superficie e incluso los rechazos que las truchas hacen de nuestras imitaciones cuando suben a la superficie y en el último momento deciden ignoran nuestro patrón.  Un pescador con mosca puede estar toda una mañana observando y tratando de descifrar el comportamiento de una o un grupo de truchas en una condición especifica. En estos casos, pescarlas no es, necesariamente, lo que genera la gratificación del pescador: el pacer también supone haber sido capaz de sortear todas las variables y haber resuelto en consecuencia.

Hay muchos lugares en la Patagonia para practicar la pesca deportiva. Pero me atrevo a decir que la cuenca del río Baker es uno de los escenarios donde la pesca con mosca seca a “pez visto” puede concretarse con mayor efectividad y placer. Sin embargo, la pesca con ninfas puede ser igual de desafiante y productiva en momentos donde no hay actividad en la superficie del agua. Lo mismo con imitaciones de pececillos e insectos terrestres en ciertas épocas del año. En definitiva, el Baker es un destino que ofrece pesca abundante en un escenario natural único. Tal como alguna vez describió Allan Johnson, destacado pescador y toda una celebridad en el universo de la pesca con mosca: “…El río Baker contiene muchos tipos de ríos dentro de uno sólo: puedes pescarlo como un arroyo de montaña con equipos livianos, pecando las líneas más próximas al pescador o flotarlo con un Mckenzie lanzando hacia las orillas…”. Todas estas circunstancias, sumadas a una temporada de casi seis meses con condiciones óptimas y aguas claras, principalmente producto de la decantación que ofrece el lago General Carrera y Bertrand sobre sus aguas, convierten al Baker y sus alrededores en una obligación para todo pescador con mosca.

COMODIDADES LEGENDARIAS
El Patagonia Baker Lodge es un complejo turístico diseñado para ofrecer servicios de primera categoría de pesca deportiva, hotelería y otras actividades al aire libre en el río Baker (la zona pertenece a la región de Aysén, en Chile). Ubicado a 273 kilómetros al sur del aeropuerto de Balmaceda y a 3 kilómetros del pequeño y pintoresco pueblo de Puerto Bertrand, el lodge cuenta con aproximadamente 600 metros cuadrados de construcción para alojar y brindar una esmerada atención a sus huéspedes. Emplazado en un terreno de 21 hectáreas con alrededor de 100 metros exclusivos de costa sobre el Baker, el sitio está considerado internacionalmente como uno de los mejores lodges de pesca de la Patagonia.

Patagonia baker lodge fue especialmente concebido para huéspedes pescadores. Ofrece un exquisito servicio, gastronomía de primera clase y programas que satisfacen las necesidades de los clientes.

Cuenta con seis habitaciones dobles de lujo con calefacción, baño privado y con una vista inigualable a las espectaculares aguas color turquesa del río baker.

Como parte de los servicios, se ofrecen también otras actividades como cabalgatas, caminatas, tours y paseos de observación de la naturaleza tanto por tierra como por aguas dulces, pensando también en los huéspedes no pescadores.

Más allá de las bellezas naturales que abundan en esta parte del mundo y de las exigencias cualitativas que ofrecemos desde Patagonia Baker Lodge, la falta de un estrategia integral de fuentes de energía en Chile y la crisis energética mundial (Chile tiene una gran dependencia en este sentido por carecer de petróleo) ha acelerado la necesidad de la explotación de fuentes de energía propias. Por ejemplo los recursos hídricos con los que cuenta el país.

Los derechos de aguas de Chile, otorgados durante el régimen militar a empresas extranjeras, hacen de los recursos hídricos naturales con los que cuenta Chile la posibilidad de negocios internacionales billonarios para sus poseedores, que no tienen reparo en el efecto destructivo sobre la naturaleza, cuenca del río Baker incluida. Mucho se está haciendo para protestar, tanto nacional como internacionalmente, para evitar la destrucción de esta denominada “gema mundial” que es el río Baker desde su nacimiento hasta su desembocadura en el Pacífico.

Pero la responsabilidad última respecto al destino de este extraordinario entorno estará en manos de los propios chilenos, que deberemos evaluar si permitimos la explotación desmedida y destructiva del medio ambiente. Y en los gobiernos de turno por su capacidad (o no) para permitir y seguir autorizando prórrogas a los derechos hídricos a compañías extranjeras. También en la confección e implementación de una estrategia que contenga una grilla moderna de producción energética diversificada y sustentable (no invasiva ni destructiva) con capitales nacionales para evitar la actual dependencia del petróleo internacional.

PATAGONIA BAKER LODGE
www.patagoniaflyfishinglodge.com
www.pbl.cl
lodge@pbl.cl
Lodge: 56-67-411903
Cell. Phone 56-9-69187513
Office: 56-32-3200087

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