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Hacer ahí, poner el cuerpo aquí y ahora | JOSÉ VILLALONGA

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TEXTO ÁNGELES SMART
FOTOS JOSÉ VILLALONGA

Arriba de una escalera, escribiendo con cinta de papel y números grandes las fechas sucesivas del taller e instalando coordenadas temporales entre los recortes de diario pegados en las paredes del aula de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN). Así lo vemos a José Villalonga, en el Taller de Performance “Todos Los Días”, dirigido por Leandro Tartaglia y organizado por las carreras de Teatro de la universidad, en coordinación con la Primera Bienal de Performance 2015 que se realizó en Buenos Aires. En breve estará tirado en el piso, todo envuelto -desde los pies a la cabeza- con los papeles de diario que se utilizaron esos días, imposibilitado para moverse, pero interviniendo poderosamente con su sólo estar ahí y sus palabras apenas articulando un conjuro para sobrevivir.
Todo lo aprendí, y continúo aprendiendo, tirándome de cabeza a la pileta, sin saber si el agua está fría o caliente –relata cuando intenta dar cuenta de una trayectoria de creación y búsqueda que necesitó de varias etapas hasta “encarnar el deseo” y encontrar el lenguaje propio – me dediqué mucho tiempo a la música y a la experiencia de componer y tocar. Ahora con las acciones performáticas, las fotos, los videos, los dibujos o las instalaciones, me posiciono desde la misma lógica. Creo que el arte y la performance son una relación con el otro siempre en vivo, hacer ahí, poner el cuerpo, aquí y ahora”. Así, si quisiéramos sintetizar, lo suyo fue siempre ese poner el cuerpo del que habla. Como una necesidad de profundizar pero en la misma superficie del cuerpo, que vivo y fuerte, igual muestra sus pliegues, sus grietas, sus erosiones y laceraciones, sus pausas y silencios.
Así, cuenta cómo puso el cuerpo durante sus años de formación en el Taller de Música Instrumental Contemporánea con Ricardo Capellano, en el Conservatorio Manuel de Falla, que antes funcionaba en el Centro Cultural San Martín. Lo puso cuando, con el mismo Capellano, conformó distintas agrupaciones para componer, presentarse y grabar, circulando con “La Organización del Fantasma” por distintos espacios, alternativos o del circuito oficial, de Buenos Aires y el interior del país. También cuando ejerció, después de recibirse de maestro, la docencia con chicos de segundo y tercer grado, o cuando puso en práctica las herramientas que le dio su especialización en Literatura Infantil y Juvenil. Ya mudado acá en Bariloche, siguió poniendo el cuerpo: con su mujer Carolina (con quien tiene dos hijos, Esmeralda y Valentín) en un nuevo proyecto laboral y también cuando incursionó en el teatro antropológico y la danza contemporánea. Finalmente, el extravío de los límites y la reivindicación de las experiencias transdisciplinarias que promueve el Arte Contemporáneo le ofrecieron aquello “de que el movimiento es el único refugio”. Pudo así centrarse en las transformaciones, en las transhumancias, en las derivas. Lo hizo durante la Performance realizada el 10 de agosto del 2013: “Deambular”. Recorrió 20 kilómetros y vio entre otras cosas “un lago que parecía mar / una pileta de natación sin agua, rodeada por agua / basura, mucha basura / agua corriendo / un hombre que me preguntó por la calle Neneo / un altar para Santo Pomelo / otro para el Gauchito Gil / otro para San Expedito / un hombre caminando y llevando una pequeña rueda naranja, sujeta por un mango de aluminio / un hombre conduciendo un R18 que paró en el peor momento de la tormenta y ofreció llevarme en su coche / un choque entre un R12 y un remisse y el R12 dándose a la fuga”.
Sus distintas propuestas promueven la circulación, las transmutaciones, las transformaciones. Invitado por artistas de Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), en marzo del 2013 se cortó el pelo en una performance, después de una deriva de acciones, significaciones y resignificaciones que sucedieron en el marco de la clínica Art Boomerang, Programa Federal para las Artes, dirigido por el curador Daniel Fischer, en Bariloche y San Martín de los Andes. Reincorporó en pequeñas instalaciones o maquetas, que registró con fotografías o dibujos, la fascinación que sentía en su infancia por los aviones, su sueño de piloto frustrado y la pasión por volar y despegar. Siempre guiado por el impulso del movimiento, retomó la foto que sacó de un grafitti en las paredes de la ex-cárcel de Valparaíso que reza “deambular para flotar mejor” en el 2012 y la multiplicó en afiches de doble paño para la vía pública. Una noche del 2013 los pegó en distintos puntos de Bariloche y al día siguiente invitó al público para que lo acompañaran en un camino que implicó deambular, buscar y reconocer.
El arte de José Villalonga pone en juego, sin esperar siquiera “una miserable certeza”, distintas competencias, habilidades y experiencias. No se instala ni en un lenguaje, ni en un material ni en una zona establecida. No instaura territorios sino que promueve intersecciones, espacios interfronterizos, umbrales, aduanas existenciales: “Me atrae caminar por el borde, caminar en una frontera y sentir que puedo pertenecer a un lado o al otro. La performance se produce en el encuentro de los dos espacios; es un medio que provoca una relación. El cuerpo conoce en ese equilibrio o en la pérdida del mismo.” Sus propuestas catalizan, atraen, conforman, agrupan la infinidad dispersa del mundo material y concreto, sin subsumirlo bajo un común denominador o ley general. Son intervenciones circunstanciales y contingentes, precarias y provisionales. Henchidas y atiborradas de la intensidad de la presencia presente.
En un aquí y un ahora. De un cuerpo.
Su próxima exposición individual será el 27 de agosto de 2015 en la Galería Farrarons Fenoglio (Bariloche) y se podrá visitar hasta fines de noviembre. Allí, en la trastienda, se puede encontrar más obra del artista.

MAS INFO
www.josemartinvillalonga.com
www.josemartinvillalonga.blogspot.com.ar

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