Emprender para sanar, inspirar y transformar

#EMPRENDEDORAS

“Los productos naturales no van a cambiar al mundo. Las mujeres conscientes que los usan, sí”. Ese es el lema de Miriam Arenas, creadora de Filomena Botanical Skincare, una línea de productos cosméticos para el cuidado personal, elaborados a base de aceite puro de rosa mosqueta de la Patagonia. Desde su experiencia, invita a las mujeres a potenciar su propia luz y a conectarse con su belleza natural.

Texto: María Eugenia De Cicco
PH: Ramiro Ojeda, Vero Manzanares y Diego Haspert


Emprender en Argentina no es nada fácil y hay ciertas circunstancias de la vida que empujan a una persona a decidir entre rendirse ante la adversidad o confiar en su capacidad de resiliencia para salir adelante. Miriam Arenas eligió la segunda opción, luego de tener que dejar atrás su participación societaria en una empresa exitosa de fabricación de aceite de rosa mosqueta. Volver a emprender no le resultó fácil pero sí fue sanador y le permitió transitar un camino de autoconocimiento para crear desde Bariloche su propia línea de cosmética natural a base de aceite de rosa mosqueta, con su impronta y sus valores. El resultado, Filomena Botanical Skincare, que en 2021 fue finalista de NAVES Federal, el programa de formación para emprendedores y pymes de todo el país que llevan adelante el Banco Macro y el Centro de Entrepreneurship del IAE, la escuela de negocios de la Universidad Austral. El emprendimiento fue uno de los 16 finalistas entre 4000 proyectos de Argentina. “NAVES fue una experiencia muy positiva en la que empecé a trabajar con mentores. Su mirada y su experiencia, me permitieron abrir la cabeza y llenarme de ideas”, explicó Miriam.

Hoy, su emprendimiento crece, con la visión e intención de generar un cambio e inspirar a otras mujeres a creer en su potencial.

-¿Cómo empezaste a desarrollar la marca?

-Comencé Filomena desde la necesidad de emprender nuevamente, poniendo en valor lo que había aprendido, la experiencia, los contactos y los proveedores. Ese era todo mi capital, lo único que me quedó de la sociedad anterior. Entendí que tenía que salir de esa situación de vulnerabilidad por mí y por mis hijos. Sentía que era dar un salto al vacío. Cuando pude soltar lo viejo y poner el foco en desarrollar mi nueva marca, todo empezó a cambiar.

-¿Qué enfoque le diste a Filomena?

-Quería que tuviera un valor emocional mucho más profundo, que no fuera sólo tener un negocio y vender un producto. Sino que fuera un emprendimiento que tuviera alma y un propósito. Tradicionalmente, en el mundo comercial no se habla de esto, porque se pone el foco en lo económico y nada más. Sin embargo, las nuevas generaciones de emprendedores empiezan a romper las viejas estructuras y hay una tendencia a generar empresas con propósito, haciendo hincapié en el cuidado del medio ambiente y la sustentabilidad. Son marcas que trascienden el producto, que generan impacto porque el consumidor conecta con su mensaje. Poder entender a través del autoconocimiento, tu propósito personal y alinearlo luego con el propósito de tu emprendimiento para mí es el camino hacia el éxito personal y profesional. La ganancia económica es una consecuencia de eso. Ese es el camino. Yo me siento muy representada con este concepto y quiero que Filomena esté en esa línea.

Foto: Vero Manzanares.

-¿Cómo elegiste el nombre?

-Después de una meditación, me vino a la mente el recuerdo de uno de mis abuelos. Cuando era chiquita e iba a visitarlo, él decía: “uy, llegó mi Filomena”. En mi familia nunca supimos por qué me llamaba así. Entonces googlié qué significaba el nombre y la primera definición que encontré decía que provenía del griego y hacía referencia a una mujer independiente, con valores altruistas, que iba para adelante y que podía lograr lo que quisiera. Después, cuando volví a buscar el significado, no encontré lo mismo. Para mí fue una señal de mi abuelo, sobre todo, porque en esa situación que estaba viviendo donde mi autoestima estaba destrozada, ésa era la mujer en la que necesitaba convertirme para salir adelante. Lloré toda la tarde de la emoción y no tuve dudas que ese era el nombre.

-¿Cuál es el propósito de Filomena?

-Por aquellos días, escribía en un cuaderno las ideas que iban apareciendo. Quería inspirar a otras mujeres que estuvieran pasando por la misma situación que vivía yo, a tener un momento de conexión con ellas mismas, a poner Stop a todo el ruido de afuera, que aprendan a valorarse, a mimarse, a fluir con la vida. Que no fuera solamente colocarse un producto, sino que experimenten el empoderamiento, que sientan que pueden salir adelante. La piel es el refugio que protege lo que somos por dentro, en ella experimentamos las primeras sensaciones, y por eso creo que al cuidarla, también cuidamos nuestra esencia. Las mujeres tenemos una sensibilidad creadora. Creo en la necesidad de cambiar los patrones de pensamiento y nutrirse para cambiar la forma de pensar y poder elegir de otra manera. Cuando pensás que las cosas son sólo de una determinada manera, te estás perdiendo el resto y la posibilidad de ver que el mundo está lleno de oportunidades completamente diferentes a la única realidad que conocés.

-¿Cómo desarrollaste la línea de productos de Filomena?

-Trabajé mucho en las fórmulas, en conseguir laboratorios que tuvieran trayectoria y experiencia para desarrollar productos de alta gama, en contactar con proveedores de materia prima en lo posible con certificación orgánica. No fue una tarea fácil, fue más bien un caminito en solitario. Usamos materias primas naturales y orgánicas de origen vegetal. El aceite de rosa mosqueta es orgánico y al igual que otros aceites que uso se obtienen del prensado en frío de las semillas. Todos los productos están libres de parabenos, envases de plástico, químicos tóxicos y no están testeados en animales. Además, cuentan con la certificación de ANMAT.

Foto: Diego Haspert.

-¿La cosmética natural es incipiente en el país?

-El desarrollo de la cosmética natural en Argentina es nuevo. Me siento orgullosa de ser una de las personas que levantan la voz y hacen foco ahí. Junto con otras emprendedoras de cosmética natural estamos construyendo ese caminito para que un día seguramente se puedan generar políticas regulatorias. Es lindo pensar qué huella voy a dejar. Hoy, las grandes marcas empiezan a ponerle el ojo. Pero también hay mucho green washing, empresas que utilizan la sustentabilidad como marketing, sin haber en realidad compromiso desde adentro.

-¿Cómo es emprender acompañada de mentores?

-¡Es un camino súper lindo! Los mentores con los que trabajo, que son varios ahora, son personas que vienen del mundo corporativo, que manejan sus propias empresas, que tienen muchísima experiencia y lo mejor de todo, calidad humana. Gracias a su experiencia, pueden evaluar el potencial de cada proyecto, te acompañan, te aconsejan y te ayudan a crecer, tanto en lo profesional como en lo personal. Con ellos la ardua tarea de emprender se vuelve mas rica, emocionante y en mi caso me hace sentir acompañada. Es difícil nombrarlos a todos, son personas maravillosas, pero mi mayor agradecimiento es hacia Silvia Torres Carbonell, ya que gracias a ella pude conocer al resto, ella es la Directora del Centro de Entrepreneurship del IAE Business School de la Universidad Austral y lidera programas como NAVES. Yo siempre le digo: “¡vos sos la Cris Morena de los emprendedores!”. Es una mujer increíble, siempre está pensando en cómo conectar y ayudar a los emprendedores. Siempre con bondad y una gran humildad, esa mujer es magia pura. Silvia siempre dice: “emprendan con valores para ser valiosos para esta sociedad”. Mi camino es por ahí.

-¿Cómo crece la marca?

-Filomena crece gracias a las revendedoras, mujeres hermosas que le meten pasión, a mis clientas fieles, a mis mentores que me siguen conectando con gente u oportunidades de negocio, planeando cómo seguir expandiéndose. Y el desarrollo que hoy tiene se hace con recursos propios. Eso es un montón y es, según mis mentores, un logro importantísimo: “el mejor capital de Filomena, sos vos”. Si llegué hasta acá es porque algo entendí, no fue suerte, fue mucho laburo, mucha cabeza y principalmente porque creí en mí, en que podía hacerlo. El mismo camino va mostrando cómo poner en marcha el propósito que desde el inicio estuvo ahí y no sabía cómo conectar. Es simplemente avanzar, confiar en tu propio proceso y fluir.

Foto: Vero Manzanares

-¿Cuál es tu sueño para Filomena?

-Mi mayor sueño es que cuando L’Occitane escuche de Filomena, tiemble. (risas). Me gustaría lograr una marca más global y poder exportar productos con valor agregado en origen. Y siempre, poder ayudar e inspirar a otras mujeres a conectarse con su voz interior, a creer en su potencial para generar los cambios que quieren ver manifestados en su piel, en su entorno y en su experiencia de vida.

 

¿Dónde comprar productos de Filomena Botanical Skincare?

Concept Store:

Galería Paseo de la Catedral, calle Palacios 156, Bariloche, Río Negro.

Tienda on-line con envíos a todo el país:

https://filomenabotanical.com/

Embajadoras en distintos puntos de país.

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