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Días de relax y sosiego en Chiloé

OCIO Territorial Hotel ofrece una magnífica experiencia para conocer y disfrutar de un destino mágico en el sur de Chile. Un refugio para el cuerpo y el alma con todas las comodidades, rodeado de naturaleza y cultura.

Tal vez por su carácter insular y estar alejada de grandes centros urbanos, Chiloé pareciera tener otro ritmo, más calmo, pero no por ello menos profundo. El turismo, la pesca artesanal y la agricultura son las principales actividades de esta tierra fértil y verde, bañada por el océano Pacífico, que ofrece a los visitantes paisajes de ensueño: sus antiguos palafitos, sus iglesias de madera y su rica cultura de mar.

A veinte minutos de la ciudad de Castro -capital de la isla-, sobre la Península de Rilán, se encuentra OCIO Territorial Hotel, punto de partida para conocer las maravillas de este rincón del sur de Chile.

“Para nosotros, más que una palabra, ocio es un lugar, es una experiencia humana necesaria. Este es un lugar mágico y encantador en el que invitamos a quien nos visita a detenerse por un momento y soñar que es posible otro estilo de vida”, explica Cristián Medina, socio fundador de OCIO Territorial Hotel, junto a su esposa Yasna Aguilera.

El hotel fue concebido para ofrecer al huésped un sitio donde es posible hacer una pausa, lejos de la tiranía de los deberes cotidianos, para poder conectarse con el entorno natural, la gente, la cultura e historia de Chiloé, a través de una experiencia auténtica.

El terreno en el cual se emplaza tiene veinte hectáreas de extensión, rodeado de bosque nativo. La edificación y servicios fueron diseñados bajo normas de turismo sustentable, para provocar un impacto mínimo sobre el entorno. Desde este punto de vista, el hotel pone énfasis en minimizar residuos, el uso racional y eficiente de los recursos y el fomento de la identidad local.

OCIO Territorial Hotel cuenta con una “Casa Lodge”, antigua vivienda chilota con cuatro habitaciones que se remodeló manteniendo su estructura original, rodeada de manzanos, con cuyas frutas se fabrica la chicha.

Muy cerca del lodge se encuentra un fogón donde se preparan y comparten entretenidos asados. Antiguamente, el fogón chilote era la vivienda del indio Huilliche -nativo de la región-, que en mapudungún significa “Gente del Sur”. Esta cultura hizo de la cocina un eje de sus vidas y es la que hoy se traspasa de generación en generación en las familias chilotas.

En el centro del hotel, su punto neurálgico, se encuentra la recepción, el comedor, el living, el hogar con chimenea, la cocina, la terraza y dos habitaciones en el segundo piso.

Luego hay seis habitaciones independientes entre sí en el “Ala del Viento”, que se conectan por un puente con el centro al igual que las tres suites ubicadas, casi escondidas, en una maravillosa ladera llena de vegetación nativa. Éstas últimas cuentan con terraza, baño con tina de hidromasaje, grandes espacios interiores, el cual permite realizar el servicio de masajes en la intimidad de la habitación.

El hotel cuenta adicionalmente con un salón, senderos que conducen hasta la playa y miradores para disfrutar del paisaje, la vista al centro de Castro y el fiordo homónimo.

Todo está pensado para que los huéspedes logren un buen descanso, tranquilidad y vivan momentos que perduren en el tiempo. Su “Spa Alma” cuenta con un Hot Tub ideal para sumergirse y relajarse luego de un día de actividades, además tiene un sauna y sala de masajes, todo, inmerso en un bosque nativo al lado de una hermosa vertiente.

En el centro del hotel está el Restaurant Matriarca, en el cual se pueden degustar una gran variedad de platos con productos típicos chilotes, con una vista inmejorable hacia el fiordo de Castro. En la cocina se trabaja con productos de la huerta propia y de proveedores locales aportando a la sustentabilidad de la localidad, por lo cual cuentan con certificación de SIPAM Chiloé, promoviendo el reconocimiento y la difusión de sistemas tradicionales de uso de la tierra y de la biodiversidad de la isla. Además, el restaurant presta el servicio de desayuno, almuerzo, cena, cafetería y bar durante todo el día.

La privilegiada ubicación de OCIO Territorial Hotel permite a su huésped conocer y vivir el “Chiloé profundo”, en contacto con el mar, el campo, la naturaleza y su cálida gente, a través de distintos paseos y excursiones. Las posibilidades se multiplican y todas tienen su encanto. Tales son la excursión a las pingüineras de Puñihuil y Ancud, en el lado norte de la isla de Chiloé, para conocer sus increíbles paisajes y conocer la historia local; la navegación a la isla de Mechuque para visitar su pequeño museo, las casas palafito y la majestuosidad de las construcciones de madera; un city tour por Castro para visitar los palafitos, el mercado de artesanías, la feria campesina y sus miradores. Otra de las opciones es conocer la península de Rilán, observar sus aves, caminar sus campos y playas o bien visitar la ciudad de Dalcahue y recorrer su Feria Artesanal, donde se aprecia la típica artesanía en madera, cestería y telares de lana natural de oveja. Navegar el fiordo de Castro, embarcándose desde el muelle propio, puede ser revelador para conocer el entorno desde otra perspectiva. Sin lugar a dudas, uno de los paseos obligados es la “Ruta de las Iglesias”, viajando hacia la costa Este de Chiloé, para descubrir estos templos construidos en madera con una exquisita técnica arquitectónica que nace del oficio del carpintero y que, en el año 2000, fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Muchas de estas iglesias datan del Siglo XVIII y han sido restauradas en sus estructuras más debilitadas. Actualmente siguen siendo utilizadas para el fin con el que fueron creadas, por lo cual representan un patrimonio vivo, trascendiendo el valor netamente arquitectónico.

OCIO TERRITORIAL HOTEL
Península de Rilán
Castro, Isla de Chiloé, Chile
www.ocioterritorial.com

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