Ultimate magazine theme for WordPress.

Notas sobre el Centro Cívico, la eterna postal de Bariloche

Especial para Revista AIRE

Por Adriana Robles (autora del libro "Centro Cívico de Bariloche, eterna postal").

El concepto de centro cívico ha existido desde la Antigua Grecia: es el Ágora, origen de la plaza cívica. De ese modo pensó Ernesto de Estrada el Centro Cívico de Bariloche: como un conjunto de edificios públicos con una armoniosa plaza en su centro. El 17 de marzo se celebra el 80º aniversario de su inauguración. 

En este equilibrado conjunto Estrada proyectó la Biblioteca Popular, el Museo, la Comisaría, la Municipalidad, la Secretaría de Turismo, el edificio de Correos y Telégrafos, el de Aduana y réditos, una confitería y los espacios verdes.

La obra propuesta fue licitada y luego encargada a la empresa constructora  Christiani y Nielsen.  Los trabajos del Centro Cívico comenzaron el 1° de diciembre de 1937 y 16 meses después la obra estaba concluida.  En ella trabajaron dinamarqueses, italianos, yugoslavos, polacos y chilenos que unieron sus conocimientos y tradiciones y favorecieron las tareas de logística e ingeniería, el trabajo en piedra, la albañilería, y la carpintería en coihue y alerce.

La construcción fue realizada en hormigón armado con mampostería interior de ladrillo y bloque, revestida con maderas de ciprés y piedra toba color verde -extraída del Cerro Carbón-. Las cubiertas de los techos fueron realizadas con pizarra negra, las carpinterías con marcos de incienso amarillo y hojas de roble y los pisos interiores con tablones de pinotea, mosaico granítico y piedra laja.

En la torre del edificio municipal se colocó un reloj que hasta estos días marca la hora con campanadas y en el que dos veces por día se activa un sistema rotativo de figuras talladas en madera que se asoman a la plaza en un orden pre-establecido.

El primer habitante, el poblador originario; el misionero -figura que homenajea a los jesuitas y franciscanos que recorrieron estas tierras- y el militar, que representa a quienes formaron parte de la Campaña al Desierto. Por último se ve la figura del labrador, representando a los pobladores que desarrollaron la agricultura y la ganadería en la región.  El autor de las figuras fue el artista español Casals.

El reloj del Centro Cívico es heredero de una antigua tradición: como la mayoría de la población careció de relojes hasta mediados del siglo XX, los relojes de torre cumplían la función de transmitir la hora a todos. Se ubicaban en los centros y lugares de gran tránsito urbano y su elevada altura permitía que se pudiesen oír a gran distancia las campanadas que avisaban las horas, por eso es habitual encontrarse con este tipo de construcciones en iglesias o edificios de carácter oficial. El reloj del Centro Cívico de Bariloche fue fabricado en el año 1933 y fue instalado en la torre entre 1940 y 1941. Posee cuatro cuadrantes de casi dos metros que muestran el paso de las horas indicadas en números romanos; su esfera es transparente y su mecanismo es enteramente mecánico.

El reloj fue traído a la Argentina por la empresa Trust que hizo viajar desde Suiza a Gino Libano, el relojero que lo puso en funcionamiento.

Otro edificio de singular interés es el del Museo Regional Francisco P. Moreno cuyo impulso también se debe a Exequiel Bustillo quien adquirió la colección indígena de don Enrique Amadeo Artayeta y la completó con elementos de las campañas al Desierto. Estas adquisiciones fueron un punto de partida determinante para la constitución del Museo, que está categorizado como museo regional y cuyo recorrido nos lleva por la Historia Natural, la Prehistoria, la historia de los Pueblos Originarios asentados en el territorio.

Alrededor de la plaza seca pueden verse además la actual Secretaría de Turismo – antes Oficina de Correos y Telégrafos-, la Comisaría más antigua de la ciudad,  salas destinadas a muestras culturales-antes oficinas de la Aduana- y la Biblioteca Popular Sarmiento, centro de las actividades culturales de Bariloche.

En sus 80 años, el Centro Cívico se fue consolidando como la imagen principal de Bariloche, su portada turística, aquella que es conocida más allá de sus fronteras.  Es el recuerdo inamovible de grupos de estudiantes realizando su tradicional viaje de egresados, de recién casados en su luna de miel (una postal muy típica de los años ´50 y ´60 especialmente), de turistas de todas partes del mundo.

En el año 1987 el Centro Cívico fue declarado Monumento Histórico Nacional y en 1999 fue  finalmente traspasado a la jurisdicción de la Municipalidad de Bariloche.

El Centro Cívico, núcleo vital de la ciudad de Bariloche, construido por la visión de Exequiel Bustillo y Ernesto de Estrada y respaldado por una institución notable como Parques Nacionales, levantado con el trabajo de lugareños e inmigrantes conserva, a 80 años de su inauguración, su centralidad como plaza pública. En él se expresa la vida política, cultural, turística y social de lo que fue una pequeña aldea de montaña y hoy es una gran ciudad.

Sigue siendo una postal buscada por miles de viajeros de todo el mundo. Una postal viva y vibrante que trasciende nuestras fronteras.

Fotografías*:

Crédito Foto 1: Administración de Parques Nacionales, año 1938.
Crédito Foto 2: Administración de Parques Nacionales, año 1939.
Crédito Foto 3: Carlos Richini, año 1945.
Crédito Foto 4: Archivo personal de Exequiel Bustillo (encontrada por Adriana Robles en el Archivo General de la Nación), año 1940.
Crédito Foto 5: Archivo personal de Exequiel Bustillo (encontrada por Adriana Robles en el Archivo General de la Nación), año 1940.
Crédito Foto 6: Postal de época, año 1945.
Crédito Foto 7: Postal de época, año 1964.
Crédito Foto 8: Adriana Robles, año 2016.

 

*Todas las fotos están en el libro «Centro Cívico de Bariloche, eterna postal», a la venta en todas las librerías de Bariloche. 
80%
Awesome
  • Design
También podría gustarte