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El camino a Lyon empieza en la Patagonia

Texto: María Eugenia De Cicco | Fotos: Alex Vera

El chef Emiliano Schobert logró el pase de la Argentina al Mundial de Cocina Bocuse d’Or en Francia, luego el obtener el tercer puesto en la clasificación continental realizada en ciudad de México el 12 y 13 de abril. Desde Bariloche, el equipo nacional de cocina se prepara para el gran desafío en 2019.

 El 20 de enero pasado Gérard Collomb, ministro del Interior de Francia, dio la fatídica noticia al mundo: “Paul Bocuse ha muerto, la gastronomía está de luto”. Monsieur Paul falleció aquella misma jornada a los 91 años en su casa de Collognes-au-Mont-d’Or, localidad cercana a Lyon. Monsieur Paul fue, es y será el chef que revolucionó la cocina del Siglo XX con la nouvelle cuisine y creador del concurso culinario más importante, el Mundial de Cocina Bocuse d’Or.

Este certamen se realiza desde 1987 en Lyon, cada dos años. Hasta allí llegan 24 equipos representado a su país, después de haber pasado por un proceso de selección nacional, donde se elige al candidato y luego una ronda de clasificación continental. La próxima edición del Mundial de Cocina será el 29 y 30 de enero de 2019. La buena noticia es que Argentina ya clasificó al certamen que tendrá lugar en Eurexpo, en el marco de la feria Sirha, el evento dirigido a los profesionales de la industria de la restauración, alimentación y hospitalidad más importante de Europa, con 200 mil visitantes por edición.

Para obtener su lugar en el “campeonato del mundo”, el equipo argentino compitió con otros diez países de la región en el “Bocuse Américas” realizado el 12 y 13 de abril pasado, en el World Trade Center de la ciudad de México. Allí quedó en el tercer puesto, detrás de Canadá en el segundo lugar y Estados Unidos en lo más alto del podio. Brasil y Chile se colocaron en la cuarta y quinta posición, completando así las cinco plazas que se otorgan en esta competencia. El resto de los países que participaron de esta ronda fueron Ecuador, Colombia, Brasil, Uruguay, República Dominicana, México y Costa Rica.

El Team Argentina está integrado por el candidato Emiliano Schobert (chef director de El Obrador Escuela de Arte Culinario de la ciudad de Bariloche); Manuela Carbone (commis o ayudante), quien recibió el premio a la “Mejor Ayudante” durante el concurso; Marcelino Gómez (presidente), Fernando Lo Coco (entrenador), Daniel Tolosa (coordinador gastronómico) y Huilen Ingram Williams (segunda commis).

“Esto se trata de un trabajo en equipo. Acá no hay Messi”, sentencia entre risas el chef Emiliano Schobert, aunque lo dice en serio. El candidato argentino sabe de lo que habla. Ya representó al país en el Mundial en 2015, quedando en el puesto número quince. En aquella oportunidad, Argentina fue además distinguida con una mención especial por la Promoción del Concurso. De las dieciséis ediciones del Bocuse d´Or realizadas hasta ahora, la Argentina clasificó únicamente en ocho de ellas. Oportunamente, los representantes nacionales fueron los chefs Fernando López Scharpf, Darío Gualtieri, Diego Gera, Martín Molteni, Emiliano Sabino, Juan Pedro Demuru y Emiliano Schobert (en 2015 y 2019).

La primera etapa de entrenamiento de cara al Bocuse Américas 2018 se realizó en Bariloche, en El Obrador Escuela de Arte Culinario, donde el equipo argentino diseño las piezas del menú y la bandeja. Una segunda etapa se llevó a cabo en Morelos, México, adonde viajó la comitiva argentina veinte días antes de la competencia. El coordinador de la Campaña Argentina en suelo azteca fue Marcelo Miretti, cocinero argentino radicado en México.

“El equipo hoy está consolidado, cada uno tiene una responsabilidad. En México entrenamos todos los días. Para hacer eso posible el equipo trabajó muchísimo”, afirma  Schobert.

Durante el Bocuse Américas, cada selección participante (chef + commis) realizó un menú “emplatado” con nueve piezas de pescado cuyo producto obligatorio y común a todos los equipos es el salmón. Y luego otro menú con igual cantidad de piezas a base de cochinillo y frutos rojos -como productos obligatorios-, presentado en una bandeja, en un máximo de cinco horas y treinta y cinco minutos. “El primer día ya éramos candidatos por el despliegue que estábamos haciendo. El plato de pescado fue uno de los dos mejores, nos puntuaron muy bien. Terminamos el primer día como favoritos junto con Canadá”, dice Marcelino Gómez, presidente del equipo nacional. “El Bocuse es algo totalmente diferente, desde armar la mise en place, planificar el trabajo hasta la perfección que todo debe tener. Lo más importante fue entrenar la cabeza para enfrentarse a lo que teníamos que hacer”, agrega Manuela Carbone, la joven commis.

Ahora, el Team Argentina espera conocer a los países clasificados de Europa y África. En Asia ya se disputaron las eliminatorias, cuyos finalistas serán Japón, Tailandia, Corea del Sur, Australia, Singapur y China. Y lo más importante que resta saber son cuáles serán las dos proteínas –un pescado y una carne- obligatorias y comunes a todos los participantes. Recién allí, todos los equipos podrán diseñar su menú.  “A la Argentina le tiene que ir muchísimo mejor que en 2015. Estamos posicionados como uno de los países que todos van a querer ver”, dice Schobert.

Durante la competencia en México, Jérôme Bocuse, hijo de Paul Bocuse y ahora presidente del concurso, contó que su padre tenía dos sueños. El primero, ver a un país de Asia hacer podio en el Mundial. En el 2013, Japón obtuvo el tercer puesto. El gran cocinero francés vio cumplir uno de sus sueños. El otro, ver a un país de América Latina llegar también al podio. Habrá que esperar al 30 de enero de 2019 para saber si se cumplirá también. Tal vez Monsieur Paul esté mirando desde arriba.

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