“La gorra es un clásico que forma parte de la memoria emotiva de la gente”

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Versatilidad, calidad y elegancia definen el producto de Becruz Patagonia, una fábrica de gorras clásicas ubicada en San Carlos de Bariloche. Quizás a muchos de sus clientes las gorras los transportan a recuerdos de familia, otros las asocian a personajes del cine o la literatura, pero todos las incorporan a su vestimenta como un sello de personalidad.

Texto: Roxana Ramospé

PH: Martín Crosta 

 

Su padre fue Guarda del Ferrocarril Roca y, a su vez, administraba la chacra de su abuelo. Si hubo en la Patagonia dos oficios en los que se identificara a un trabajador con sólo una mirada, fueron los ferrocarrileros y los peones de chacra, para quienes las gorras formaban parte de su identidad, de su personalidad. Por eso, en las gorras Becruz Patagonia se percibe un aire nostálgico, amoroso y de mucho respeto. Omar Marcos, su propietario, logra transmitir ese espíritu en cada gorra que hace a medida para sus clientes.

-¿Cómo surgió la idea de fabricar gorras clásicas?

-Nací en Neuquén en la década del ´70. Al ser de una familia rural las gorras eran algo que usaban todos: mis tíos en las chacras, mi papá en el ferrocarril, otro tío que fue peón de campo….así que siempre “algo en la cabeza” estuvo presente. En los ‘90 se usaba la gorra “trucker” (las de beisbol) y no me parecía muy atractiva. Las herramientas de la serigrafía me ayudaron para empezar a hacer mis propias gorras, porque no encontraba en el mercado algo que satisfaga mis necesidades estéticas de un muchacho de 20. Y así comenzó, como un hobby. Hace unos diez años Sonia, mi mujer, me impulsó a fabricarlas. Así comencé tímidamente a confeccionarlas y, al mismo tiempo, a estudiar corte y confección y sastrería. Ubiqué el nicho al que apuntaba y aposté a la capacitación.

-¿Cuál es el público de Becruz Patagonia?

-Aquellos a los que les gusta la elegancia, versatilidad y comodidad en un accesorio que completa un estilo que, hasta hoy, no encontraba a mano y con la variedad que tenemos; quienes buscan la gorra Ryder, como Marlon Brandon; la marinera, como Los Beatles, la 8 gajos, como las de los Peaky Blinders.

Desde que, gracias al estímulo de la familia, comenzamos a exhibir Becruz Patagonia en ferias, nos dimos cuenta que era el producto que la gente estaba buscando. Nos pasó en el Festival de diseño, música y gastronomía «Patagonia Picnic», donde realmente sentimos la atracción de las personas por las gorras. Incluso Hilda Lizarazu, quedó encantada con ellas. Esto nos dio más coraje, cuando comprobamos que a los demás también les gustaba tanto como a nosotros.

El atelier de Omar transporta a otras épocas, aunque la gorra siempre será un clásico vigente.

 

– ¿Cómo surgió el nombre del emprendimiento?

– Becruz es una de las estrellas de la Cruz del Sur, la que apunta hacia la Patagonia (no hacia el Polo). Así que, cuando en una especie de lluvia de ideas, mi mujer me sugirió el nombre, me di cuenta que era lo que estaba buscando. Porque mis hijos y yo somos patagónicos, mi padre fue patagónico y nos sentimos representados. También porque, al ser de zona rural salir de noche y mirar al cielo era uno de nuestros juegos favoritos cuando éramos niños, que nos servía para vencer los miedos.

Gorras marineras como los Beatles, ryders a lo Brando o la 8 gajos como un Peaky Blinders son las más solicitadas.

 

– En el recorrido que hiciste con este producto, ¿qué factores sorpresa encontraste en el camino?

– Por ejemplo, yo no había pensado en las mujeres como clientas y hoy veo que es un público que está demandando las gorras y que tiene una particularidad, la mujer se proyecta y entiende el valor de un accesorio al momento de completar un outfit. Una de las más vendidas es la tipo marinera, que lleva pasamanería y cordón, tiene mucha personalidad y les gusta mucho a las mujeres. También estoy fabricando la boina inglesa clásica (boina visera) y la gorra ocho gajos, que tiene demanda en gente un poco más joven. El público es unisex y se define por quienes les gusta vestirse bien.

La mayor sorpresa es la cara que pone la gente cuando ve el producto, es la memoria emotiva. Hace un tiempo un señor, ex marino mercante, vio las gorras en Internet y se vino desde Ingeniero Jacobacci a comprarla. Eso fue conmovedor.

-¿Cómo lograron construir una clientela y comercializar con éxito un producto tan especifico que no es un artículo “de moda”?

– Gracias a Internet el producto llega muy lejos, tenemos consultas desde Bolivia, Buenos Aires, Córdoba. Por ejemplo, la gente de la zona de Tigre pide la gorra marinera, el cordobés es más de la gorra de chacarero. Estoy evaluando comercializar en Chile porque realmente fueron un éxito entre las personas que han venido a comprarlas desde la Isla de Chiloé, por ejemplo. Porque la gorra clásica está en la memoria emotiva de la gente grande, para ellos es un símbolo de su juventud.

Estamos presentes en redes sociales (IG y FB) y tenemos nuestra propia página Becruz Patagonia, además de todos los canales de comunicación que nos acerquen más al que quiera comprar su gorra.

En cuanto a la moda, este es uno de esos productos que, si bien va sufriendo modificaciones, es eterno. Para personas que quieren un outfit más elegante o destacado, el recurso de la gorra es lo que mejor viste, lo que termina de cerrar incluso, hasta “el personaje”.

Un trabajo artesanal que reivindica la nobleza del oficio.

 

-¿Es un producto accesible por su valor económico?

-Sí, es un producto accesible y, personalmente, tengo una obsesión con la calidad. Por eso pruebo los materiales, los someto a condiciones que me demuestren que se trata de materia prima de calidad porque yo he visto cómo se desgastan las gorras. Porque es un accesorio que tiene una particularidad: una vez que te la ponés no te la sacás, hay gente que es sinónimo de la gorra que viste. Los precios son más accesibles que una trucker o una americana, y puedo asegurar que dura unos cuantos años en la cabeza.

-¿Se trabaja a pedido?

-Sí, trabajo con cita previa y las confecciones las hago a pedido, también se personalizan los interiores, porque buscamos justamente eso: que el cliente tenga la gorra que quiere, la que no puede conseguir en ningún lado, la que no es standard.

-¿Qué proyectos tienen para este emprendimiento a mediano plazo?

-Sabemos que somos pioneros fabricando estas gorras, estamos trabajando en los materiales de cada temporada para acompañar las tendencias, sin perder lo que más nos representa, la versatilidad, la calidez y la elegancia. El proyecto es que Becruz Patagonia esté presente en el guardarropa de todos, con algún modelo destacado y único para el que lo elija.

 

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