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Una intervención arquitectónica y paisajística

Texto: AIRE | Fotos: Gentileza Hotel Antumalal

El hotel Antumalal fue concebido en los años cuarenta con una fuerte influencia del estilo Bauhaus. Cada rincón fue diseñado para calzar armoniosamente con el mágico entorno natural de Pucón, en el sur de Chile.

Antumalal significa “corral del sol” en Mapugundun  y alude indudablemente a los extraordinarios atardeceres que se pueden ver sobre el lago Villarrica. Su entorno natural de cinco hectáreas de parque privado es realmente mágico y predispone al descanso. Su vegetación nativa, siempre verde y exuberante, forma un pequeño Edén.

Antumalal es un hotel histórico de Pucón, pionero en el desarrollo del turismo en la región. Con más de sesenta años de trayectoria, la tercera generación familiar continúa el legado de sus fundadores, Catalina Rindler y Guillermo Pollak, inmigrantes checos. Su vigencia se explica porque jamás se han apartado del diseño y la filosofía que sus creadores. Un claro ejemplo de ello es la nueva Casa Lago que es el original Café del Lago Antumalal, remodelada en 2016, un ícono de arquitectura en Chile.

El hotel se construyó entre 1947 y 1950. El proyecto fue encargado al arquitecto Jorge Elton, quien trabajó en colaboración con Miguel Eyquem y el ingeniero Luis Matte. Elton estudió arquitectura en la Universidad Católica de Chile. Su nombre está asociado con el sistema de prefabricación Isolita, que concibió conjuntamente con el ingeniero Joaquin Gandarillas. Este sistema combina puntales de madera con paneles de mortero de concreto y virutas de madera mineralizada. Varios miles de casas de bajo costo conocidas como “Casas Elton” se construyeron con este sistema, en su mayor parte en áreas costeras.

Antumalal es a la vez una intervención arquitectónica y paisajística. Su ubicación mantiene un enorme respeto por el bosque nativo, tan importante como la forma y el diseño de los edificios. Después de seguir un camino de curvas por la primera parte del terreno sombreado por árboles monumentales, se ingresa al hotel a través de un estrecho pasaje entre una pequeña cascada de agua y el edificio que alberga las habitaciones. La entrada fue concebida como un patio interno empedrado que recuerda a las tradicionales casas de playa chilenas. Una gran pérgola de árbol de vid suspendida marca el camino hacia el área de recepción, que se encuentra detrás de un gran escritorio apoyado en un tronco de árbol. Continuando en la misma dirección, se ingresa al restaurant y la terraza aprovechando una inflexión topográfica de la ladera que se abre sobre el lago y su imponente entorno. El dominio sobre el lago y el paisaje montañoso se contempla desde una plataforma suspendida sobre la ladera. Su marcado contraste con la escala doméstica de la entrada resume la estrategia de ubicación del proyecto.

El esquema del hotel está íntimamente conectado con esta estrategia. El edificio se coloca en una zona plana del terreno y colgando la terraza sobre el jardín, se aprovecha al máximo las vistas sobre el lago. Los dos edificios forman una “L”. Hay un pabellón longitudinal de habitaciones con vista al norte y un edificio de dos pisos que mira al oeste. En este último edificio se encuentran las áreas de administración y servicio del hotel, las áreas comunes, el restaurant y algunas habitaciones más en el segundo piso. El encuentro entre los dos edificios da lugar a una interesante interacción entre los espacios interiores y exteriores e incluye una sala de estar y una terraza exterior memorable construida alrededor de un árbol Lingue, una de las especies locales más emblemáticas. La extensión de la losa del techo en las habitaciones crea un alero prominente que actúa para mediar entre el interior y el exterior y une todo el volumen.

Las habitaciones están concebidas como pequeñas áreas de estar. Están cuidadosamente diseñadas para lograr la relación precisa entre una calidad interior necesaria y una relación rica con el paisaje. Los muebles de diseño original mezclan maderas nativas, hierro, cordeles, alfombras blancas y chimeneas donde se respira calidez, simpleza y elegancia. Las habitaciones han sido concebidas para un descanso excepcional y el disfrute del entorno.

El edificio se ubica en el centro del sitio desde donde una serie de caminos conducen a miradores privilegiados ubicados en la parte alta del lago, en la playa o el nivel del muelle, en contacto directo con el lago. En el parque alrededor del hotel, especies nativas e introducidas, arbustos y flores bien adaptados dialogan entre sí.

En su calidad material, Antumalal combina la abstracción de muros y losas de concreto con el uso de materiales naturales como madera y paneles de piedra. Este contraste también se encuentra en el mobiliario y colección de objetos principalmente originales, diseñados especialmente para el hotel. En estas piezas, a menudo se encuentra el contraste entre natural, rústico y artificial e industrial. Lámparas hechas de partes de troncos de árboles, mesas de troncos aserrados apoyados sobre patas de hierro; el mostrador de recepción y otras piezas similares con cuidadosas tapas de forma orgánica, que descansan sobre troncos retorcidos, los largos asientos de la sala de estar, cuya estructura está hecha de hierro y cordel. La madera también se combina con hilo en el comedor y las sillas de las habitaciones. Los muebles en el bar son una variación de la silla BKF: una estructura de soporte de hierro lineal con asientos de cuero.

Antumalal invita a los huéspedes a contemplar su historia, presente en cada rincón. Desde sus inicios vanguardistas hasta su propuesta actual, cuyo desafío constante es modernizar sin cambiar la línea original. Por su comodidad, belleza paisajística y arquitectónica, Antumalal invita a quedarse y sumergirse en la contemplación del entorno.

Hotel Antumalal

Km 2 Camino Pucón, Villarrica, Región de la Araucanía,  Chile

Tel.: +56 45 2441011 / 45 2441012

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info@antumalal.com

www.antumalal.com

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