Abracadabra

Reverberaciones

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TXT: Ángeles Smart @anquismart

Muchos son los datos de nuestra vida desencantada: jaulas de hierro, tráficos hostiles, cotidianidades adversas, trabajos imposibles de amar. Más de lo mismo. O peor. No vale la pena ahondar en detalles. Por suerte vienen las nuevas generaciones con aires frescos que no se conforman y buscan cambiarlo todo. Rápidas en detectar peligros arremeten contra lo anquilosado y construyen desde cero. Actúan como aconsejaba Nietzsche: “si algo está cayendo, empújalo”. Pero también -entre muchas otras- está la variante de una juventud alternativa anclada en lo sustentable. Una generación que no comienza destruyendo, sino que reconfigura y rearma desde lo obsoleto, desde los despojos, desde lo marchito del invierno. Que da la bienvenida a los cambios y transmutaciones sabiendo que también la clave consiste en darle lugar al tiempo y sus ciclos.

Gente que practica la primavera

Viviendo la vida de la vida

encontrándole la vuelta

Reencantando el mundo

Así, aferrada a su amor por la naturaleza y la Patagonia Argentina, Camila Smart, aún hoy residiendo en Hawaii, busca insuflar nuevos vientos y magia a los días que corren. Y haciendo práctica artística y acto consciente una antigua y genuina costumbre de juntar flores y plantas en cuadernos y libros, fue creando sus sucesivos herbarios y amuletos que siguen la tradición delicada y sutil de las artistas botánicas María Sibylla Merian y Elizabeth Blackwell. Dice Camila:

“Recolectar flores y plantas, frenar y mirarlas, sacarles fotos, es una forma de poder acercarme un poco más al entorno, mi mirada se hace más atenta, observadora, me detengo a contemplar. Ahí me doy cuenta cómo el límite de la contemplación lo ponemos siempre nosotros. Todas mis obras pasan por esa conexión con la naturaleza y es una búsqueda de romper ese límite”.

Su arte nos sugiere que no siempre hay que cambiar de escenario, lo urgente es transfigurar y ampliar la experiencia. Mejor no aceptar tanto límite ni desear tanta cosa. Alcanza con mirar los pétalos, tocar el agua, chocar las piedras, oler las hojas, oír las palomas o los teros, sentir el pasto. Llevar una flor de lavanda colgada al cuello para que nos aligere y hechice la vida. Es suficiente con estar un rato al sol y cuidar un jardín, un patio, un balcón, una maceta.

Es así. Sólo basta con ensayar la juventud y disfrutar esta primavera.

Más info:

Camila Smart (1993), Profesora en Artes Visuales.

+1 (808) 359 – 7817

Instagram

smart.camila93@gmail.com

https://camilasmart.com/

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