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“El arte le da sentido a la vida” :: JULIETA MARTÍNEZ

POR MOIRA TAYLOR

Las manos se mueven ágiles. La mirada se concentra. En la conjunción del artesano con la materia, un remolino genera arte. Julieta Martínez se define como artista autodidacta: ella le da forma a las piedras y al metal. Fresca, alegre y enérgica, habla de su mundo y abre las puertas de su local y de su biografía. En el corazón de San Martín de los Andes, las gemas cobran vida de la mano de una creadora multifacética y femenina por excelencia.

Su camino por el arte comenzó hace muchos años en la ciudad de La Plata, donde todos los caminos y diagonales conducen a alguna feria. Su recuerdo se remonta a sus 8 años cuando caminaba por entre los puestos intentando descubrir la magia de los metales y las piedras. “Me gustaba la mística del artesano, el ambiente de la creación, pero en los puestitos que encontraba trabajos en metales y piedras, me perdía”, dice Julieta Martínez con la sonrisa fresca que la caracteriza.Desde ahí parte la inquietud, pero llevo su tiempo ir formando la visión del arte. Pasó la segundaria y luego la Facultad de Bellas Artes, especializándose en escultura. Paralelamente, realizó un taller en el arte de la orfebrería, con Joice un reconocido maestro de esa época, que fue llevándola por el quehacer del joyero pero de una forma muy libre, casi autodidacta. Este fue el comienzo de un oficio, de un arte que sería su pasión. “La primera pieza que terminé me generó una sensación plena, una satisfacción completa. Algo increíble, como una alquimia o una especie de magia”, recuerda. Aquel primer anillo todavía cuelga de la boquilla de su saxo, otra de sus pasiones.Así pasaron horas y horas de práctica, de búsqueda, aprendiendo del hacer, de la relación entre el artista y su obra. “Cuando algo te atrapa e insistís e insistís, encontrás un lenguaje propio, entrás en sintonía con vos misma y hacés que salgan tu líneas, que expreses lo que vos sos”, explica Julieta, como si fuera una bailarina que al danzar refleja su alma. Ahí está la obra, en la esencia del artista.La escultura le brindó un mundo nuevo, una herramienta expresiva que ampliaba su horizonte. Si con un anillo encontraba éxtasis, con obras de mayor tamaño fue una revolución. “Sin querer comencé a incorporar los planos, los volúmenes, los conceptos de la escultura a las joyas que producía”, dice apasionadamente Julieta. La consecuencia fue maravillosa: obras de arte hechas joyas, joyas hechas obra de arte. Pequeñas esculturas para disfrutar con los sentidos y llevar en el cuerpo.

EL LLAMADO DE LA PATAGONIA
Antes de trasladarse a la Patagonia centró su trabajo casi exclusivamente en Plaza Italia, un clásico platense de los buenos artesanos. Fueron 9 años de vivir y respirar la feria, de aprender y crear una manera de hacer y ser la obra. En busca de nuevos horizontes con una amiga decidieron conocer San Martín de los Andes. Una Semana Santa, hace ya unos cuantos años, ambas estaban en la plaza San Martín, “haciendo feria” por primera vez en la ciudad. Su paso por ella fue muy breve y al poco tiempo dedicó su producción a la venta en locales y a pensar en cuál iba a ser el destino de sus creaciones. “Y el mío también”, agrega Julieta entre risas.Ese es el momento en el que surge la idea de alquilar un local propio. “Muchos me cuestionaron cómo iba a hacer yo para llenar con joyería un local de 100 metros”, recuerda. Pero como buena pequeña de tamaño (pero de decisiones grandes), sabía que esto era lo que tenía que hacer. Retomó la escultura haciendo nenas a modo de maniquíes. Un nuevo desafío había comenzado.En septiembre de 2006 “Julieta Martínez” abrió sus puertas. Distintas esculturas y la exposición de joyería se repartían en el lugar. Toda una apuesta para la época. Un local tan grande sólo con obras de arte. “La gente pasaba por la vereda y pensaría “está piba enloqueció”. No sabían bien qué era, qué vendía. Veían la vidriera con los esquelétitos de las nenas y alguna que otra obra de arte y no se animaban a entrar”, recuerda Julieta. Al principio tenía la joyería y el taller, los tapados de “Manto”, alguna que otra cartera y los sombreros que aún hoy se abarrotan en sus esculturas. Pasaron unos cuantos meses hasta que comenzaron las ventas, pero Julieta tenía una convicción: “Siempre dije lo mismo: “Mirá si en otra vida nos toca ser abejas y no podemos ponernos sombreros, no podemos vestirnos. Hay que aprovechar en ésta”, dice mientras ríe de su propia ocurrencia.Una de las premisas es intercambiar con la gente, encontrar el vínculo con el otro y formar en esa relación un momento único. “Ahora que hemos incorporado ropa, también lo hacemos con el mismo concepto. Para que encuentren un espacio donde el diseño, el arte y la manera de hacer las cosas se conjuguen y te hagan bien. Una de las marcas que tenemos es Maria Cher y ellos manejan ese concepto que compartimos, los talleres son cooperativas de madres solteras, eso es lo que buscamos, calidad y diseño pero con contenido”, expresa Julieta. Si bien han incorporado algo de indumentaria masculina, se podría decir que Julieta Martínez es un lugar de mujer para las mujeres. “La energía femenina está siempre. La mujer tiene esa polenta única que se imprime en el lugar. Me interesa que podamos sacar lo mejor. Que realmente puedan encontrar un lugar para sentirte mejor y rescatar los valores femeninos en un mundo machista. Busco que las mujeres salgan con el espíritu femenino en alto. Eso me gusta, me llena”, reflexiona con orgullo Julieta.

OBRAS ÚNICAS
Los trabajos de Julieta Martínez son únicos, trabajando cada pieza individualmente y encontrando en ella la forma de su destino. Para esta artista las joyas no son accesorios sino obras de arte que adornan el cuerpo. Cada obra tiene una piedra y esa piedra vibra y resuena con una energía. Los estudiosos de las piedras han descripto sus orígenes y sus características. Caminos diversos que se forman de este material milenario que atrapa la atención del hombre desde hace generaciones. Julieta transitó los suyos entre la gemoterapia, el arte, los significados y la energía de cada gema. Un camino que termina en cada obra de arte y que le brinda un sentido de amuleto a cada joya.“Mi trabajo parte siempre de una piedra. La obra nace del sentido que le da la piedra que elegí”. Así surge la pieza, la joya, que para Julieta ya pertenece a alguien desde el momento de su creación. “Como no van en serie, son únicas y si es única, es para alguien. Eso también hizo que yo no tuviera la preocupación de vender. Las cosas de alguna manera se iban solas, tenían un destino o más bien un destinatario. Para mí hacer arte es un estado de unidad. Es muy espontaneo, muy sentido, fresco. Me doy cuenta de que todos estamos conectados, que otros al otro lado del mundo están trabajando el mismo concepto sin saberlo. Hay un inconsciente colectivo, una malla que nos une. Eso me parece increíble, supremo. En la obra encuentro la magia de las cosas, la alquimia, la inocencia, el sentido de la vida”, puntualiza Julieta.

JULIETA MARTÍNEZ RESUENA CON LA MODA
“Siempre me gustó la marca “María Cher”. Me parece que siempre va a la vanguardia. Es posible que al principio te cueste entenderla, pero cuando te la ponés, su propuesta te seduce permanentemente. Al mismo tiempo incorporamos a “Pura Pampa”, una marca más chica pero con mucho diseño. Luego “Paruolo” con un sinfín de zapatos increíbles y por último, hace muy poquito, sumamos la marca “Ay not dead”, detalla Julieta. “Julieta Martínez”, un espacio en el que te podés perder para reinventarte y rencontrarte. Entre la ropa, los zapatos, los accesorios y la joyería, encontrarás un ambiente sano y simple. Un lugar que te invita a jugar y a compartir la sonrisa de Julieta y la frescura de su familia (su pareja y sus dos pequeños). Difícilmente esas paredes te vean salir sin una bolsa en la mano. ■

JULIETA MARTINEZ
M. Moreno 701 – Solar de Roca
San Martín de los Andes – Neuquén
Tel. 00 54 2972 410664
jm@julietamartinez.com
www.julietamartinez.com

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